La gente no siempre elige hoteles ni bares del centro
Hoteleros y gastronómicos advierten por competencia desleal y baja demanda
Los hoteleros aseguran que hacen mucho esfuerzo para sostenerse en la antesala de lo que será el verano 2026.
Desde la Asociación de Hoteles, Bares, Confiterías y Restaurantes de Catamarca alertaron que, tras la Fiesta de la Virgen, la actividad ingresa en una etapa de baja marcada por el calor extremo, la sequía y el crecimiento de la informalidad en el alojamiento. Señalan que la competencia desleal y la falta de demanda impiden alcanzar niveles normales de ocupación.
El presidente de la Asociación de Hoteles, Bares, Confiterías, Restaurantes y Afines, Sebastián Córdoba, expresó su preocupación por el escenario que enfrentará el sector en las próximas semanas, una vez concluidas las actividades religiosas en honor a la Virgen del Valle. De acuerdo con el referente, con el cierre de la fiesta “terminan las expectativas fuertes del año” y comienza la etapa más difícil para la hotelería formal, que combina temperaturas extremas, sequía, baja demanda y un aumento sostenido de la competencia informal.
Córdoba explicó que Catamarca tiene una marcada estacionalidad turística que afecta especialmente a la Capital y al Valle Central, donde el verano suele ser un período de menor movimiento. “La gente busca lugares frescos; quienes llegan optan por destinos de playa o zonas serranas. El calor y la sequía desalientan la permanencia en la Capital y reducen la necesidad de reservar hotel”, señaló.
A esa condición se suman otros factores que, según la entidad, afectan de manera directa a la actividad: el crecimiento acelerado de alojamientos temporarios informales y la proliferación de ofertas en redes sociales, que restan demanda a los establecimientos habilitados y regulados. “A los hoteles les cuesta llegar a niveles normales de ocupación porque la competencia desleal se ha disparado. Hay casas, departamentos y cuartos ofrecidos sin controles ni requisitos, a precios que distorsionan el mercado”, advirtió.
Agregó que, pese a que durante el fin de semana largo se registraron niveles de ocupación del 50 al 70% en categorías de 2, 3 y 4 estrellas, los hoteles “no sienten ese impacto” dentro del total del mes, ya que la actividad funciona de manera continua los 365 días del año y un feriado aislado “no compensa la baja generalizada de demanda”.
Córdoba sostuvo que el turismo religioso es, junto con la temporada de invierno, uno de los pocos momentos que logran romper el comportamiento estacional del Valle Central, pero que aun así los valores de ocupación están por debajo de los registros históricos. “Hay turistas, pero la competencia informal ha generado una merma clara. Los hoteles trabajan, pero no al nivel que deberían”, dijo.
Gastronómicos
En cuanto al sector gastronómico, indicó que también enfrenta dificultades, aunque con una dinámica más diversa porque depende en gran medida del cliente local. Sin embargo, señaló que los locales ubicados en el centro sufren mayor presión por parte de bromatología y de los propios consumidores, mientras que establecimientos de otras zonas pueden operar con menores exigencias, lo que genera asimetrías en un contexto donde el público privilegia el precio sobre cualquier otro criterio.
Desde la Asociación aclararon que vienen gestionando medidas de alivio impositivo y planteando la necesidad de reforzar los controles sobre la informalidad, tanto en el alojamiento como en la gastronomía. También destacaron que continúan impulsando capacitaciones, cursos y acciones para elevar los estándares del sector, pero resaltaron que la situación económica, los costos crecientes y la competencia desleal complican la recuperación.
De cara al verano, el panorama se presenta moderado y sin grandes expectativas. “La Fiesta de la Virgen seguramente moverá la aguja en estos días, pero después volvemos a una temporada baja hasta marzo o abril. Todo el sector está haciendo esfuerzos para sostenerse, pero la informalidad nos está golpeando muy fuerte”, concluyó Córdoba.n