lunes 8 de agosto de 2022

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Fundamentos de la condena

Hermanos agredieron sexualmente a una "víctima indefensa y vulnerable"

El hermano mayor purga una condena de ocho años y al más chico se lo declaró penalmente responsable.

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8 de abril de 2022 - 23:35

“En el despliegue de violencia sexual ejercido contra la niña participaron dos personas quienes accedieron a una víctima indefensa y vulnerable”, sostuvieron los jueces de la Cámara de Sentencia Penal Juvenil. El pasado 25 de marzo, la Cámara de Sentencia Penal Juvenil halló culpables a dos hermanos en el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos o más personas”. En consecuencia, el hermano mayor fue condenado a la penal de ocho años de prisión y el hermano más chico, de 17 años, fue declarado penalmente responsable. En agosto, cuando cumpla la mayoría de edad, estarían dadas las condiciones para efectuar la audiencia de imposición de pena. Ayer, desde el Tribunal Penal Juvenil se dieron a conocer los fundamentos de la condena.

El hecho por el que ambos hermanos ocuparon el banquillo de los acusados es un abuso sexual en la infancia (ASI). La víctima, una chica por entonces de 13 años, se encontraba en una situación de vulnerabilidad extrema. Los hermanos conocían esta situación y aún así la agredieron sexualmente.

Los jueces Rodrigo Morabito, Silvio Martoccia y Elizabeth Cabanillas valoraron en los fundamentos la declaración de la víctima en debate -al haber solicitado ejercer su derecho a ser escuchada-. “Quedó expuesta la situación de vulnerabilidad en la que se encontró desde siempre”, remarcaron.

En relación con el ultraje, para los magistrados se pudo corroborar la existencia de este delito. Aunque no hayan existido signos de violencia, esto es absolutamente posible en determinadas circunstancias al no poder defenderse la víctima, aclararon. “Ello fue lo que efectivamente ocurrió, ya que la niña fue categórica al señalar que ante la acción desplegada por los acusados se quedó paralizada y que se descompuso, como que se desvaneció, se durmió, hipótesis claramente posible en la que puede existir un abuso sexual sin signos de violencia; tal como aquí ha sucedido”, remarcaron.

Además, la mayoría de los testimonios ubican a víctima y victimarios en el lugar de los hechos. Incluso los propios imputados lo manifestaron en sus declaraciones prestadas en juicio, aceptando haber tenido relaciones sexuales con la chica esa madrugada. No obstante aseguraron que fueron consentidas.

“Sin embargo, las evidencias probatorias han demostrado lo contrario. La existencia con grado de certeza de una violencia sexual ejercida por los acusados sobre la chica, descartándose toda posición defensiva tendiente a la existencia de un consentimiento prestado por ella para tener relaciones sexuales. Ese consentimiento jamás existió, se trató de un hecho en donde existió violencia sexual contra una niña de 13 años que carecía de toda posibilidad de defenderse, que se paralizó porque jamás esperó esa conducta de quienes conocía de toda la vida, desde su infancia. En el despliegue de violencia sexual ejercido contra la niña participaron dos personas quienes accedieron a una víctima indefensa y vulnerable”, señalaron.

Agravante

Por otra parte, indicó el Tribunal Penal Juvenil, el abuso sexual con acceso carnal se agrava a través de determinadas circunstancias que hacen que esa conducta reciba un mayor reproche penal al verse configuradas. En este caso puntual, se agrava la pena cuando el hecho hubiese sido cometido con la participación de dos o más personas. “El concurso de personas en este delito de agresión sexual requiere al menos la presencia activa de dos personas como mínimo (tal como ha ocurrido en el presente caso). Por otra parte, los participantes deben haber tomado parte durante la ejecución del hecho, si para esto tenemos en cuenta que el fundamento de mayor injusto de este delito se basa en la sensible disminución de las posibilidades de defensa de la víctima. “En el despliegue de violencia sexual ejercido contra la niña participaron dos personas quienes accedieron carnalmente a una víctima indefensa y vulnerable”, fundamentaron.

Un contexto marcado por la extrema vulnerabilidad

“Ahora bien, la pregunta que debo realizarme es la siguiente: ¿Es una mujer adolescente extremadamente vulnerable? Y la respuesta no puede ser otra que afirmativa; M. fue y es una niña en extrema situación de vulnerabilidad”, advirtió el juez penal juvenil Morabito al momento de la elaboración del voto.

En la instancia de alegatos, la asesora de Menores Daniela Faerman Cano solicitó en virtud de las vulnerabilidades detectadas por los jovencitos que transitaron por este proceso -desde el punto de vista de su sexualidad- se oficie al Ministerio de Educación de la provincia para que se cumpla por parte de los establecimientos escolares con la Ley Nacional 26150 de Educación Sexual Integral (ESI) y al Ministerio de Salud de la provincia para que se implemente un programa de educación sobre salud sexual y reproductiva en los establecimientos de salud cercanos al barrio donde sucedió esta agresión.

Los magistrados coincidieron con el planteo de la asesora. “Los jovencitos han mencionado en las declaraciones que realizaron en juicio su incursión temprana en cuestiones sexuales. Evidentemente, los jóvenes mencionados, y quizás muchos más que se encuentran en similares condiciones de vida, se encuentran en una arraigada situación de vulnerabilidad; resultando necesario que el Estado tome conocimiento a los fines de adoptar las medidas necesarias para su protección. La ESI es una herramienta trascendental que enfoca el aprendizaje de los niños y las niñas acerca del cuidado del sus cuerpos; por ende, busca generar actitudes responsables ante la sexualidad. Pero no solo abarca los embarazos no deseados, sino también, toda la esfera de infecciones de transmisión sexual (ITS)”, indicó.

También se consideró fundamental contar con un programa de salud sexual y reproductiva en los establecimientos de salud del barrio en cuestión. Allí se observaron algunas vulnerabilidades, desde el plano de la sexualidad por parte de los jovencitos que concurrieron a juicio y de otros niños, niñas y adolescentes que habitan en esa zona, se resaltó.

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