lunes 27 de junio de 2022

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Cara y Cruz

Elpidio, el imbatible

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6 de abril de 2022 - 01:15

Nadie podrá negar al sentido de la oportunidad de Elpidio Guaraz para hacer su gran “rentrée” político. Aunque otros caudillos municipales del Lejano Este provincial se ocuparon de atenuar la vacancia de dislates que había dejado su repliegue, tal vez inducido por la causa por abuso en su contra, ninguno alcanzó por el momento a empardarlo.

El inefable Luis “Lula” Polti, intendente de Recreo, promotor de listas negras para el Festival del Cabrito, reprensor de enfermeras insumisas y reo de desobediencia judicial no ha hecho aún méritos suficientes para llevarle los botines. Tampoco el intendente interino de Icaño, Franco Carletta, involucrado en una causa de violencia de género e instigador del arrebato de su banca a una concejala da la talla.

“No habrá ninguno igual, no habrá ninguno…”. La gente lo extrañaba, pero se ve que el Elpidio, protagonista de las más acabadas cumbres del desatino institucional, se resistía a retornar con un producto decepcionante.

Debe admitirse que “Lula” Polti y Carletta hijo, si bien todavía lactantes a su lado, consiguieron desempeños más que dignos en su ausencia. Pusieron la vara muy alta y Guaraz parecía haberse quedado sin recursos para superarse tras una carrera tan intensa como pletórica de incidentes exóticos.

Sin embargo, demostró una vez más su aplastante superioridad al convertirse en el único referente político de toda la provincia que defiende la maniobra perpetrada por su colega de Fray Mamerto Esquiú, Guillermo Ferreyra, para transgredir la Carta Orgánica Municipal y presentarse a un tercer mandato expresamente prohibido.

Se dirá que no es la gran cosa, puesto que el Elpidio viene beneficiándose de la reelección indefinida ya desde los tiempos en que jugaba con los radicales, pero ha de considerarse que tal circunstancia es mero aprovechamiento de la patriada que llevó adelante el pomanisto Francisco Gordillo, prócer que obtuvo allá por 2007 la inconstitucionalidad del artículo de la ley Orgánica de Municipalidades que limita las reelecciones de los intendentes sin Carta Orgánica a un solo período. Un verdadero filántropo del que ningún abulonado a la poltrona se acuerda para agradecerle los servicios prestados.

Pero la originalidad del Elpidio, lo que lo confirma como maestro de maestros radica, primero, en su encendida defensa del instituto de la reelección indefinida con una desfachatez que ni el propio Ferreyra se atrevió a exhibir después de que los desautorizó la plana mayor del oficialismo, en línea con las recriminaciones de la oposición. Luego, en la apertura de una senda que podría ser adecuada para que el Gobierno deje de incordiar de una vez por todas con la reforma de la Constitución, pues ¿para qué gastarse si es más sencillo aplicar la doctrina Guaraz?

Para el Elpidio, “por más que exista Carta Orgánica o tengamos leyes, la que tiene que decidir es la gente”.

“Creo que no hay que darle mucha importancia al tema de las reelecciones y darle importancia a la gente, que es la que realmente decide. Por más que haya Carta Orgánica o leyes, la que tiene que estar de acuerdo es la gente: si alguien se quiere presentar por otro mandato que lo haga”, aleccionó.

Este criterio podría extenderse a otros ámbitos. Por ejemplo, que la Justicia desista de la causa por abuso que lo compromete y en lugar de un proceso judicial se convoque a un plebiscito para condenarlo o absolverlo. O que se elimine el Tribunal de Cuentas y la regularidad de las administraciones se defina derecho viejo en comicios, con reparto de bolsones y todo.

Con similar lógica, podría también hacerse una consulta popular para preguntarle a la ciudadanía qué opina de las reelecciones indefinidas, en lugar de recurrir a los tribunales como Ferreyra y, antes, Gordillo.

Raro que el Elpidio no haya extendido hasta ese punto su confianza en la infalibilidad de “la gente”. n

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