Como cada comienzo de año, se conocen los balances en materia de seguridad vial y el 2025 dejó un leve incremento en la cantidad de víctimas fatales en siniestros viales en la provincia: hubo 61 muertes, lo que significó un aumento del 3% en comparación con el año anterior. De ese total, el 62% de las víctimas se trasladaba en motocicleta.
El dato fue confirmado por el director de Seguridad Vial, Sergio Leiva, a partir de las estadísticas elaboradas con información aportada por la Policía de la Provincia. La existencia de un registro sistemático de la siniestralidad vial constituye un avance relevante si se considera que, décadas atrás, los únicos números disponibles surgían del seguimiento periodístico.
En su análisis, Leiva adjudicó este aumento al incremento de motocicletas que circulan por las calles. La moto es el medio de movilidad de más fácil acceso para amplios sectores de la comunidad, favorecido por las facilidades de financiamiento y el bajo costo de mantenimiento. El razonamiento no resulta descabellado. Sin embargo, el crecimiento del parque de motos no debería traducirse automáticamente en un mayor número de víctimas fatales. El interrogante sigue abierto: ¿se trata solo de una cuestión cuantitativa o existen conductas de riesgo más arraigadas y una menor adhesión a las normas de tránsito?
Aunque el número de muertes registradas en 2025 muestra un leve aumento interanual, se mantiene por debajo de los valores de la última década. Aunque el número de muertes registradas en 2025 muestra un leve aumento interanual, se mantiene por debajo de los valores de la última década.
Las estadísticas de Seguridad Vial también reflejan un incremento significativo en los controles vehiculares durante 2025. Según datos oficiales, se realizaron más de 30 mil operativos, un 70% más que en 2024. En paralelo, el índice de alcoholemia positiva descendió del 1,28% al 0,96% en el ámbito del Gran Catamarca.
Hubo, entonces, más controles y menos casos detectados de conducción bajo los efectos del alcohol. Las sanciones para quienes circulan alcoholizados parten desde poco más de los 600 mil pesos, además del secuestro del rodado y la retención de la licencia. El endurecimiento del régimen sancionatorio aparece como un factor que podría explicar, al menos en parte, una mayor prudencia por parte de los conductores.
El costado más oscuro de la siniestralidad vial sigue siendo el de las víctimas fatales. Aunque el número de muertes registradas en 2025 muestra un leve aumento interanual, se mantiene por debajo de los valores de la última década. Sin embargo, emerge un fenómeno que merece atención: la expansión territorial de la siniestralidad fatal. Históricamente, la mayoría de los hechos se concentraba en el Gran Catamarca, pero durante 2025 Belén fue el departamento con más accidentes fatales, con once muertes registradas.
A este escenario se suma un dato particularmente alarmante: el de los menores de edad fallecidos en siniestros viales, en su mayoría a bordo de motocicletas y, sobre todo, en el interior provincial. El 13% de las víctimas fatales fueron adolescentes que circulaban como conductores o acompañantes.
De la lectura de los datos surgen tres conclusiones. Una positiva, vinculada al impacto que la prevención comienza a tener en la conducta de los conductores. Otra negativa, relacionada con la necesidad de que esas políticas se extiendan a todo el territorio provincial y no se concentren únicamente en el Gran Catamarca. Y una tercera, quizás la más determinante: mientras la seguridad vial siga siendo relativizada, cualquier mejora estadística será insuficiente.