"La Comunidad" se encarga de los problemas del agua de riego ocasionados por las lluvias.
Toma de agua es la captación de agua, en este caso, de un río, que por gravedad es llevada por acequias y/o canales hacia la parte que se quiere regar, generalmente un espacio productivo, rastrojos de distintos propietarios, que, organizados, distribuyen el agua de riego, marcando días y horarios que llega el agua a cada propietario, en este caso, el conjunto de regantes recibe la denominación de “La Comunidad”.
Hace muchos años, cuando era niño y visitaba a mi abuela en la localidad de El Pueblito, paraje que pertenece geográficamente al distrito de Cerro Negro, Departamento de Tinogasta, en Catamarca, solía observar que muchos hombres a caballo iban por el costado de la Ruta Nacional 60, llevando como bandera una pala al hombro. Hoy es igual el trabajo, pero cambió, casi totalmente, el medio de transporte, dejando de lado al caballo y montándose en una motocicleta, y la pala dejó de parecer un estandarte y es portada, en forma atravesada sobre el asiento del vehículo.
Muchos años después... En este 2026, he visto de cerca, muy cerca este trabajo que se realiza sin solución de continuidad, desde hace siglos. La diferencia entre el pasado y el presente es la aparición de máquinas, una retroexcavadora o una pala cargadora, que ayuda en los lugares donde son accesibles para las maquinas; en cambio, en los lugares donde las máquinas no llegan, es la comunidad la que se encarga, pala mediante, de reparar esas acequias.
El lector después de la lectura de este texto, podrá concluir en la simpleza del trabajo, pero en realidad es un trabajo enorme, llevado a cabo durante varios días, según las roturas que las lluvias hayan ocasionado.
El Pueblito es un lugar donde escasea el agua de riego, pero generalmente desde el mes de marzo hasta los meses de octubre o noviembre se riega normalmente, salvo inconvenientes menores, el problema empieza a partir de los últimos meses indicados, ya que el calor excesivo permite que el río Colorado o Abaucán no lleve agua en la superficie, empezando una sequía que lleva a que todo el verano los rastrojos no sean regados.
Las lluvias de verano hacen crecer ríos y arroyos afluentes del río indicado en párrafo anterior, y como la acequia corre paralela al río, los afluentes cortan la acequia, en tantos lugares como ríos y arroyos haya, que son generalmente 20 los arroyos que causan daño a este canal no revestido, y ese daño, es de acuerdo con la cantidad de agua que haya traído el arroyo o río, de modo tal que el daño ocasionado es enorme y, generalmente, la acequia es borrada.
Ante esta situación y a efectos de regar pronto los lugares productivos, la comunidad sale en forma diaria a reparar las acequias, pero esta reparación se hace en un momento que se supone, de acuerdo con la experiencia, que ya no lloverá. El problema se multiplica cuando, como en este año, se terminó de arreglar la acequia principal, se hizo la toma en el río, y apenas se concluyó con el trabajo, al día siguiente, volvió a llover para el Norte, y una vez más, el trabajo realizado fue destruido por el agua, y de nuevo a empezar.
Pero concluido con esta segunda etapa que se repite, todo gasto en combustible y esfuerzo de la comunidad, sólo es una parte del trabajo que se debe realizar, para completar toda esta reparación para que el agua vuelva a los rastrojos, hay que hacer la toma en el río.
La denominada Toma es nada más y nada menos que un bordo, un montículo de tierra que se hace a través del río, atajando la corriente de agua y endilgándola por la acequia que la conduce a destino. Esta simple descripción encierra un trabajo enorme, que puede llevar varios días.
Las herramientas, palas, machete o sable y hacha que se utilizan en este trabajo, muestran con su nombre, la dureza del trabajo. Ramas, piedras, tierra y arena son los materiales que se suelen utilizar para hacer el bordo, toma, y cambiar la dirección del agua. Como las botas de goma, que bien se podrían utilizar para la realización del trabajo, ya que la mayor parte se lleva a cabo dentro del agua, son superadas en altura por el agua, se puede ver hombres en pantalones cortos y a veces hasta en ropa interior desarrollando el trabajo.
Y, sin exagerar, hasta podría decir que la vida del pueblo depende de este trabajo, pues con este esfuerzo se consigue que el agua llegue a cada uno de los rastrojos para regar ese suelo que alimenta a la producción.
Lo más decepcionante de todo este sacrificio, es que, una vez concluido el trabajo, llegan noticias de que llueve para el Norte, se sabe de inmediato que esa noche llegará el agua y se llevará la toma.
Y cuando baja el nivel del agua, otra vez comienza de nuevo el trabajo de construir la toma, y esa construcción se realiza tantas veces como crecidas del río lleguen al pueblo.
“Mañana seguimos peleando con el robo”. “Otro guapito, así vamos”. “Vamos muchachos, ya la tenemos”. “Paciencia muchachos, estamos en el horno”. “Vamos que se puede”. “Gente, a las 16.30 iremos a calzar el robo que atajamos”. “Me dijeron que está cayendo agua del Río Colorado, del lado del Cerrito Blanco”. Estas expresiones y muchas más son las que se escuchan o se leen en los grupos, animándose a trabajar.