viernes 15 de mayo de 2026

El "débito inteligente" del Nación, al servicio de las cuevas financieras

Las financieras aprovechan una operatoria del Banco de la Nación para descontar préstamos directamente de las cuentas de sus clientes.

P réstamos en el acto, por débito, sin cuota mutual. Los anuncios en los que financieras locales ofrecen efectivo instantáneo pululan al abrigo de un perverso sistema que distorsiona una herramienta legítima usada por distintas empresas, a través del Banco de la Nación, para cobrar servicios o productos a sus clientes directamente de sus cuentas.

Las casas de crédito encontraron en el servicio de débito inteligente de la entidad -que es agente financiero del Estado provincial-, la manera perfecta de ofrecer dinero, a tasas usurarias, con cero riesgo.

El sistema se aprovecha del vacío legal y la falta de controles del Banco de la Nación, para cobrar los préstamos que toman aquellos que están excluidos del mercado crediticio convencional, muchos de ellos empleados públicos y jubilados, de las cuentas sueldo o cajas de ahorro que tienen allí o en otros bancos.

Aunque en teoría la entidad bancaria nacional no otorga el débito a las financieras, éstas están asociadas a firmas que tramitan el servicio ante el Nación, bajo la pantalla de cualquier otro tipo de comercio. El Banco no pide demasiados requisitos para otorgarlo: apenas que tengan dos años de antigüedad en el negocio y cuenten con personería jurídica, es decir, que sean una SRL o una SA.

De ahí en más, la empresa que luego presta su firma a la financiera, paga al Banco de la Nación unos 2 pesos por cada operación mensual de débito. De esa manera, la entidad se beneficia directamente del negocio de la usura.

Consultado por El Ancasti sobre la operatoria del débito inteligente, un bancario explicó que al solicitarse el servicio, se hace una suerte de inspección en el local que lo pide, para asegurarse que el negocio es legítimo, y de ahí en más no hay otro tipo de fiscalización, salvo que medie la denuncia de algún cliente. También reconoció que es muy difícil para la entidad realizar un control, ya que las socias de las financieras suelen tener una ingeniería que puede incluir comprobantes falsos de la venta de algún producto, y hasta las órdenes de entrega o remitos.
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