La pelea por una herencia habría sido el móvil del robo de cadáveres
No hay rastros aún de los cuerpos de Mercedes Ormaeche de Salas, Juan Manuel Salas Gómez y María Mercedes Salas, padres y hermana del ex gobernador de Catamarca Juan Manuel Salas. La pelea por una herencia y exámenes de ADN, en el medio.
El escándalo y la investigación judicial originados tras la sustracción de los cadáveres de tres personas -padre, madre y hermana del ex gobernador de Catamarca Juan Manuel Salas Ormaeche-, continúa bajo la lupa de la Policía y la Justicia, quienes cada vez con mayor fuerza orientan las sospechas hacia personas allegadas a la familia del fallecido ex gobernador de la provincia.
Es que uno de los datos fundamentales obtenidos en la investigación indica que dos sectores de la familia mantienen una áspera disputa judicial por la herencia dejada por los extintos Mercedes Ormaeche de Salas y Juan Manuel Salas Gómez, progenitores del ex gobernador.
El robo, tal como lo informó en exclusiva este diario, se registró el pasado sábado 21 de julio en la finca conocida como Quimilpa, ubicada a unos 10 kilómetros de la localidad de Los Altos, en el departamento Santa Rosa.
Allí se construyó un casco de estancia que fue primero ocupado por una misión jesuítica y, posteriormente, pasó a manos de la familia Salas. A poco menos de 100 metros de la construcción principal, actualmente desocupada, se encuentra un panteón familiar donde se habían depositado los cuerpos de varios miembros de la familia.
Entre ellos estaban los del matrimonio nombrado y también el de María Mercedes Salas, hermana del ex gobernador, quien llegó a desempeñarse como tesorera de la Corte de Justicia catamarqueña y en un cargo similar en la emisora LW 7 Radio Catamarca.
Estos tres cuerpos desaparecieron del panteón. Según se pudo establecer, los ladrones ingresaron a la finca por el campo, sin usar los caminos comunales para evitar miradas indiscretas. Luego violentaron el candado de la puerta del panteón y así lograron acceder a los ataúdes.
Con una habilidad que fue destacada por los investigadores, los ladrones de cadáveres se llevaron hasta la última molécula de tejido de los cuerpos de Mercedes Ormaeche de Salas, Juan Manuel Salas Gómez y María Mercedes Salas. Todo esto previo a destruir la abertura de los cajones y la chapa que se suelda al borde del ataúd.
Los ladrones, sin embargo, no tocaron los ataúdes de dos niños que también estaban allí, ni los de otros familiares. Sólo profanaron los de la familia del ex gobernador.
ADN
Luego de que la denuncia se realizara en la comisaría de Los Altos, la investigación trató de establecer las personas que podrían estar involucradas en el ilícito, pero especialmente se trató de saber quiénes mantienen la disputa judicial por la herencia de la familia Salas.
De acuerdo con los trascendidos que pudo recolectar este diario, tal herencia está principalmente constituida por la posesión de una importante cantidad de campos que estarían ubicados en la zona del departamento Santa Rosa.
Antes de que ocurriera el robo, en los primeros días de julio, el juzgado donde se presentó el litigio por la herencia había autorizado la realización de pruebas de ADN para establecer la filiación -y por lo tanto el derecho a la herencia- de una persona cuya identidad no trascendió con la familia del extinto ex gobernador.
Dichas pruebas se iban a realizar tomando muestras de los tejidos de los cuerpos -pelos, huesos, etc.- para luego compararlas con las de los reclamantes. Sin embargo, el robo de los cadáveres se hizo con tanta prolijidad y cuidado que no quedaron rastros ni de tejidos ni de la ropa de los fallecidos.
Es así que, mientras el robo de los cuerpos se investiga en el fuero penal de la Justicia, el juzgado civil donde se sigue el juicio por la herencia deberá salvar el obstáculo para realizar las comprobaciones de ADN dispuestas.
Paralelamente, la noticia de lo ocurrido no hizo más que conmocionar a la tranquila población de Los Altos, donde la familia Salas es muy conocida.