Recargado. El intendente de Recreo reapareció con una
amenaza contra un obrero municipal.
El nombre de Luis Polti, asociado a algún escándalo relativo a su rol de intendente de Recreo, volvió a ser noticia en los últimos días. Su bajo perfil, que cultivaba desde que decidió tomar represalias contra los trabajadores reincorporados en abril pasado por orden de la Corte de Justicia, se acabó cuando decidió amenazar a un empleado del municipio con modales de pistolero, según el relato de José Luis Quinteros, que se desempeña en el área de Obras Públicas.
El trabajador declaró ante la fiscal Jorgelina Sobh que Polti le dijo: “Sos un hijo de puta, cómo andás hablando que mi mujer está trabajando en el banco y que yo la hice entrar. Andate porque en 10 minutos voy y te cago de un tiro”. Quintero negó haber realizado tal comentario. Pero aún si efectivamente hubiese deslizado críticas a la injerencia del intendente para que su cónyuge obtuviese el beneficio de los abultados sueldos bancarios, no tiene por qué el trabador ser objeto de amedrentamiento alguno.
El derrotero del jefe comunal de Recreo ha estado signado, desde su asunción en diciembre de 2019, por contrariedades derivadas de su hostilidad hacia las y los trabajadores municipales, a los que ha tratado, entre otros calificativos, de “vagos” y “drogadictos”, y sus dificultades para acatar algunas normas básicas de convivencia y otras dictadas por autoridad competente.
El derrotero del intendente de Recreo ha estado signado por contrariedades derivadas de su hostilidad hacia los trabajadores municipales El derrotero del intendente de Recreo ha estado signado por contrariedades derivadas de su hostilidad hacia los trabajadores municipales
Una de sus primeras medidas fue cesantear a 56 trabajadores municipales que habían sido incorporados por su antecesor, Roberto Herrera. Los despedidos iniciaron una demanda que terminó resolviendo la Corte de Justicia de la provincia en 2020 a favor de la reincorporación. Pero Polti no acató el fallo sino hasta casi un año y medio después, cuando fue imputado por desobediencia judicial y, ante su no comparecencia a la indagatoria, fue buscado por la fuerza pública.
Desde el decreto de despido hasta la actualidad, el intendente de Recreo ha mantenido con los cesanteados (luego reincorporados) un abierto enfrentamiento que ha dejado al desnudo su prepotencia contra éstos y sus representantes sindicales.
El delegado de ATE en Recreo, José Herrera, por caso, denunció que Polti le tiró su camioneta encima, amenazando con atropellarlo, en marzo de 2020. En octubre de ese año presentó denuncia similar otra dirigente gremial, Silvana Varela. Herrera ya había sido arrestado arbitrariamente en el Festival del Cabrito de 2020 por pedido del intendente, que argumentó un inconstitucional derecho de admisión, restricción que utilizó para vedar el ingreso al tradicional festival, también este año, de gremialistas y cesanteados.
Cuando se vio obligado a reincorporar a los trabajadores, decidió delegarles a algunos de ellos, con los que mantenía un especial encono, tareas diferentes a las que habían sido contratadas originalmente, como una comunicadora social a la que le encargó tareas de barrido y limpieza. Con otros adoptó una medida más drástica: les inició sumarios administrativos que los empleados denunciaron como injustificados y arbitrarios.
Tal vez el peor mes de Polti como intendente fue abril de 2020. En pocos días sus andanzas cobraron protagonismo nacional. Primero, cuando maltrató verbalmente y sancionó a una enfermera que le había solicitado le proporcionara más barbijos para el personal de salud. El hecho se conoció a través de un audio que pronto se viralizó. Debió intervenir el Gobernador para que la sanción se levantara. Pero el intendente, vengativo, decidió modificar el horario laboral de la enfermera para que se superpusiera con otro trabajo que tenía en una farmacia. A los pocos días, Polti fue detenido por efectivos policiales mientras se encontraba pescando en el dique de Motegasta durante la etapa más dura del aislamiento pandémico.
Quedan 14 meses para que culmine la gestión para la que fue electo, tiempo suficiente para que incurra en nuevas bravuconadas o, por el contrario, para que recapacite e intente mejorar su relación con los trabajadores municipales. Aunque, por su historial de enconos y agresiones, esto último es muy poco probable.