miércoles 1 de abril de 2026
El Mirador Político

Una épica enajenada

Sobreactuaciones, farsa, operetas en cadena que sirven coyunturalmente para desplazar a un segundo plano la tragedia del fracaso colectivo.

Menos que la posibilidad de una condena por corrupción, fue el tono del alegato del fiscal Diego Luciani lo que dio estribo a Cristina Kirchner para intentar rearmarse desde la construcción de una épica enajenada.

“Es corrupción o justicia”, arengó a los jueces. Con pretendidos retintines del “Nunca Más” que Julio César Strassera pronunció en el más trascendental juicio a los militares genocidas, en la todavía vulnerable democracia de 1985.

El sentido de las proporciones se extravió desde ese punto hasta la parodia del 17 de octubre montada con epicentro en la residencia de la líder, ubicada en la Recoleta. Perón estaba preso en la gesta de 1945.

Voces a las que sería difícil endosarles adhesiones a la Vicepresidenta advirtieron sobre la fragilidad jurídica de los argumentos que habilitaron su procesamiento como organizadora y jerarca de una asociación ilícita. Es decir: marcaron las vías por las que podría sortear la condena desde el Derecho, anticipándose tal vez a lo que planteará su defensa.

Pero ella no está interesada en las sutilezas del derecho, sino en la política, así que la impregnó con ese componente en la diatriba que desplegó por YouTube cuando le negaron la ampliación de indagatoria, basada en una hipótesis fantástica: la infiltración macrista en el cristinismo a través del secretario de Obras Públicas José López, el hombre de los bolsos.

López es corrupto, los bolsos que revoleó sobre la tapia de un convento lo demuestran. Hubo por lo tanto corrupción en la obra pública en las gestiones kirchneristas, tanta que hasta cabe sospechar del finado patriota Néstor. Sin embargo, los usufructuarios de los negociados son bastante más numerosos que Lázaro Báez y están en el campo liderado por Mauricio Macri.

Discépolo, creador del mítico “Mordisquito”, sigue siendo un gran referente cultural del peronismo. Cristina montó la escena de Cambalache: “en el mismo lodo, todos manoseaos”. De ahí, se desenfrenó nuevamente la desmesura tóxica con la que los extremos de la grieta contaminan la contienda política y se retroalimentan entre ellos. Concurrencia de anticristinistas a escupirle su odio, un diputado macrista proponiendo pena de muerte, reacción de los cristinistas, Alberto desempolvando con su habitual tino la figura del fiscal Nisman, la oposición desafiándolo con un juicio político cuyo éxito tendría el paradójico resultado de reponer a la rea vituperada en la Presidencia.

Sobreactuaciones, farsa, operetas en cadena que sirven coyunturalmente para desplazar a un segundo plano la tragedia del fracaso colectivo.

El superministro Sergio Massa ejecuta el ajuste en simultáneo al incremento de las tarifas. Viaja a los Estados Unidos a pedir la escupidera para el acuerdo con el FMI, con la inflación irredenta, la pobreza en el 50% y los dólares de las reservas en proceso de extinción.

Las costuras ocultas

El sonido y la furia que ensordina las deficiencias de la narrativa que postula a Cristina como una perseguida cuyo escarmiento tiene el propósito pedagógico de disuadir futuros rebeldes. La construcción de la épica enajenada comenzó con la hipótesis de que el macrismo y sus mandantes imperiales pretenden proscribirla, anulando sus chances de ser candidata el año que viene.

Pero para eso sería preciso que una eventual condena en el juicio que la amarga quede firme. Todavía falta que aleguen los abogados defensores y el tribunal dicte sentencia, la instancia de casación y por el último el recurso a la Suprema Corte de Justicia. El trámite de esta cadena recursiva demanda por lo general años, por lo que Cristina estará el año que viene en condiciones de ser candidata a lo que se le antoje.

Sobreactuaciones, farsa, operetas en cadena que sirven coyunturalmente para desplazar a un segundo plano la tragedia del fracaso colectivo Sobreactuaciones, farsa, operetas en cadena que sirven coyunturalmente para desplazar a un segundo plano la tragedia del fracaso colectivo

No hay proscripción posible, no hace falta liberar al líder encarcelado como en el ’45. Bastaría con que se presente a elecciones y ratifique en las urnas su legitimidad, como hizo Perón tras 18 años de proscripción efectiva. O como podría hacer en octubre Lula, con quien pretende igualarse, contra Jair Bolsonaro, en la revancha por la pelea que no pudo dar en 2018 por estar preso, no acusado.

De todos modos, después del “Corrupción o Justicia” de Luciani empezó a circular la idea de que podría ser conveniente que Fernández la indulte para que pueda competir pese a las maquinaciones del poder imperial.

Se desconoce quién alumbró la variante táctica, pero estuvo rodando como si fuera de autor anónimo hasta que el ex miembro de la Corte Eugenio Zaffaroni se apropió de ella y dio el pie que necesitaba Cristina para otra aparición de alto impacto.

“Ni indulto ni amnistía: Justicia”, retuiteó a Oscar Parrilli.

Una heroína romántica, que renuncia a cualquier privilegio que pueda darle el poder si debe sacrificarse por su causa. Menos a los 4 millones de pesos mensuales de la doble pensión.

El 17 chico

Ayer hubo incidentes en el remedo del Día de la Lealtad de Recoleta, cuya réplica catamarqueña fue más bien anémica.

Un cacho de tensión, refriegas, la escenografía de vallas, uniformados y camiones hidrantes cargo del Gobierno de la CABA, contribuyeron al dramatismo que se buscaba.

Al terminar la jornada, Cristina se invistió de Perón.

“En el único lugar donde hubo escenas de violencia fue en la ciudad de Buenos Aires, y en la puerta de mi casa, provocadas por lo que llamó el odio hacia la alegría y el amor de los peronistas. Es increíble el grado de cinismo y de perversión de no asumirse y de hacerse cargo de lo que quieren, que fue siempre exterminar el peronismo”, dijo.

Un poco antes había hablado el Jefe de Gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, quien justificó la intervención de la policía con las molestias que provoca a los vecinos de Recoleta el “plan organizado de ocupación del espacio público” de los cristinistas.

En este punto, la respuesta de la proscripta mermó de proyección histórica: “Soy ciudadana también y pago mis impuestos igual que todos”.

Al fin un indicio de cordura: la pelea tiene estatura municipal.

El 17 de Octubre del ’45, la movilización de los sindicatos consiguió la liberación de Juan Domingo Perón. La fecha marca el nacimiento de un peronismo que todavía tenía todo por hacer.

El alcance de las maniobras en curso es más módico. Son un 17 chico, reflejo defensivo de una dirigente por cierto excepcional, pero que debió recurrir a la “máscara de Alberto” y a Massa para retener consistencia en 2019.

Lo dijo ella misma: los 12 años que pidió Luciani son por los 12 años de la gestión kirchnerista.

De modo que, como decía el gorila Borges, “el peronismo tiene todo el pasado por delante”.

O como decía Mafalda, “el futuro viene a quedarnos para atrás”.

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