miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Una cuestión de voluntad política

El avance de las investigaciones sobre el cáncer ha logrado determinar, con mayor grado de precisión respecto de lo que se conocía hasta el momento, los factores que favorecen la aparición de casos de esta enfermedad.

La investigación sobre el cáncer siempre ha estado bajo la lupa de sospechas. Hay voces, incluso muchas del mundo de la ciencia, que vinculan la inexistencia de una cura eficaz para esta patología a intereses comerciales de los laboratorios, a los cuales les resulta más rentable vender tratamientos largos y costosos que fármacos que permitan una cura a la enfermedad.

De todos modos, esta controversia, que deberá saldarse más temprano que tarde, no impide corroborar que la identificación de las causas que favorecen la aparición de los distintos tipos de cáncer es un avance para diseñar estrategias preventivas, individuales y colectivas.

Un informe de la Agencia contra el cáncer de la OMS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) recientemente publicado advierte que el tabaco, el alcohol y la obesidad son “factores clave” para el desarrollo de la enfermedad. Pero también menciona a la contaminación ambiental, particularmente la del aire, como causa. El estudio, además, arroja proyecciones impactantes. Señala que en el año 2050 habrá más de 35 millones de nuevos casos de cáncer, lo que representa un incremento del 77% respecto de los 20 millones diagnosticados en 2022.

El documento especifica que “la carga mundial de cáncer en rápido crecimiento refleja tanto el envejecimiento como el crecimiento de la población, así como también cambios en la exposición de las personas a factores de riesgo, varios de los cuales están asociados con factores socioeconómicos de desarrollo.

En el mismo informe se señala otro dato preocupante: encuestas realizadas en 115 países dan cuenta que la mayoría de los Estados no financian adecuadamente los servicios prioritarios de cáncer y cuidados paliativos, como parte de la cobertura sanitaria universal. Esto significa que hay una marcada inequidad en el acceso a los tratamientos: hay amplios sectores poblacionales que no pueden realizarlos por la falta de recursos de la salud pública.

La Argentina históricamente ha tenido una salud pública fuerte respecto de otros países, sobre todo de la región. Aun con dificultades de financiamiento y escasez de recursos permite el acceso a tratamientos contra el cáncer a personas sin cobertura de obra social o prepaga. Pero esta ventaja comparativa puede desdibujarse rápidamente si es que se ejecutan marcados recortes presupuestarios, incluso en áreas sensibles como salud y educación, tal los objetivos del programa económico implementado por el gobierno que asumió el pasado 10 de diciembre.

El informe de los organismos internacionales contiene una recomendación ineludible para el abordaje de la problemática. Lo plantea sin vueltas Cary Adams, director de la Unión para el Control Internacional del Cáncer: “El lugar donde vive alguien no debe determinar la expectativa de vida. Existen herramientas para permitir a los gobiernos priorizar la atención del cáncer y garantizar que todos tengan acceso a servicios asequibles y de calidad. No se trata sólo de una cuestión de recursos, sino de voluntad política”.n

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