miércoles 25 de enero de 2023

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Editorial

Un gran primer paso

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Al cumplirse el primer año del asesinato del niño de cinco años Lucio Dupuy, ocurrido en la provincia de La Pampa, familiares de la víctima marcharon al Congreso de la Nación para homenajearlo y, al mismo tiempo, para exigir que se apruebe un proyecto de ley que lleva su nombre.

La mencionada iniciativa –la Ley Lucio- es una adaptación de la denominada Ley Micaela, en conmemoración de Micaela García, una joven entrerriana de 21 años que fue víctima de femicidio. La Ley Micaela establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. La “Ley Lucio”, que ya tiene media sanción en el Congreso de la Nación, procura que los funcionarios judiciales sean capacitados en materia de derechos de la infancia y violencias contra niñas, niños y adolescentes para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. También establece capacitaciones obligatorias para médicos, docentes y funcionarios del Estado que entren en contacto con niños y adolescentes que les permitan notar si éstos son víctimas de abusos o agresiones.

Además, plantea la reserva de identidad de los denunciantes de actos de violencia contra niñas y niños, y la puesta en marcha de campañas de concientización en medios de comunicación y redes sociales. El proyecto establece una difusión de carácter semestral de las iniciativas para informar sobre los derechos de los niños y cómo evitar las situaciones abusivas.

Los familiares de Lucio le apuntan a la Justicia y le atribuyen responsabilidad también por la muerte del pequeño. Cuestionan a la jueza que les dio la tenencia a la pareja que lo mató, pese a antecedentes de maltrato infantil.

Como se recordará, el niño fue asesinado por su madre Magdalena “Magui” Espósito Valenti y por su pareja, Abigail Páez. Los fiscales del caso pidieron que ambas fueran condenadas no solo por el homicidio, sino también por el “maltrato crónico” y las “agresiones físicas y sexuales” al que lo sometían.

Los avances conquistados por el feminismo en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y contra la violencia de género no se replican con la misma intensidad en el caso de los derechos de los niños. Si las mujeres sufren vulnerabilidad, más aún las chicas y los chicos, que muchas veces no tienen ni siquiera el derecho a reclamar el maltrato y la violencia a los que son sometidos.

Así como se ha instalado con fuerza la necesidad de que la Justicia actúe con perspectiva de género, también de a poco se va instalando la idea de que obre y falle con perspectiva de infancia. El trabajo para lograr el objetivo en el primero de los casos, pese a los avances, es denodado y no siempre da frutos. Idénticas dificultades tendrá la idea de una justicia desde los intereses de los más pequeños. La Ley Lucio puede ser un gran primer paso.

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