jueves 18 de agosto de 2022

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Cara y Cruz

Tristemente famoso

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27 de junio de 2022 - 01:10

El ministro de Ciencia e Innovación Tecnológica, Isauro “Taro” Molina, tuvo la gran oportunidad de quedar bien con la comunidad y de hacer quedar bien al Gobierno provincial, pero lo arruinó todo con una torpeza increíble. Un elefante en un bazar.

Fue a principios de la semana, en un acto por el Día de la Bandera realizado en San Pedro, Santa Rosa, que tuvo al intendente Elpidio Guaraz como anfitrión. Molina había concurrido en representación del Ejecutivo provincial en lugar de la ministra de Educación, Andrea Centurión, quien ese día se encontraba en una reunión de Consejo Federal de Educación, en Rosario.

Al final del acto, un grupo de alumnos de la Escuela Secundaria Nº 87 le presentó una nota a Molina en la que solicitaban su gestión para la construcción de un edificio propio, ya que hasta hoy comparten aulas con otra escuela. “Es para que el día de mañana nuestros hermanos o quizás nuestros hijos tengan su establecimiento y quizás se pueda gestionar para que traigan carreras aquí. Es que como estudiantes nos tenemos que ir a otro lado y no nos alcanza”, explicó una alumna en representación de sus compañeros.

Guaraz anticipó que el municipio ya había dispuesto ceder un terreno para la construcción de esa escuela, lo que fue bien recibido por el público. Y luego le cedió el micrófono a Molina para que pusiera el broche de oro al acto. Pero ocurrió todo lo contrario.

“En realidad, la densidad poblacional de la República Argentina está bajando, entonces no podemos hacer escuelas para alumnos que no existen y que tiene que ver con nuestros deseos o nuestras fantasías. En consecuencia, lo que sí podemos garantizar es que van a disponer de tecnología (…) Porque todo se hace a distancia ahora”, remató Molina.

Hasta el intendente santarroseño se dio cuenta del bochorno y se apresuró a recuperar el micrófono. Que Guaraz haga de sobrio ya es demasiado.

Las horas siguientes fueron un convite para la oposición. El senador nacional Flavio Fama (UCR) aprovechó el derrape de “Taro” Molina para fustigar la política educativa del Gobierno al funcionario: “Así va a ser difícil incentivar a los alumnos para que puedan estudiar”, dijo. Pero también recaló en el error conceptual del ministro sobre la “densidad poblacional”, que en rigor es la cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado. “A menos que la Argentina haya duplicado su superficie en los últimos 10 años, el último Censo nos da que hay 7 millones de personas más que en 2010”, afirmó. También el diputado Hugo Ávila atacó el yerro de Molina y consideró que debería renunciar por tal ignorancia. Y por supuesto cuestionó al Gobierno por “destinar cientos de millones de pesos en lujos y viajes” y a la vez “negar a los jóvenes el derecho a la educación presencial”.

En los dos últimos días, varios medios nacionales se hicieron eco de la noticia de El Ancasti y reprodujeron el video del acto subido en su canal de YouTube. “Polémica justificación de un funcionario de Catamarca que se niega a construir escuelas”, tituló Infobae. Mientras que A24 lo puso así: “El polémico ministro K que no quiere construir escuelas”. Otros medios siguieron la misma línea. Molina se hizo tristemente famoso.

Por el lado del oficialismo, el vocal del Banco Nación, Francisco “Pancho” Mercado hizo en su Facebook una defensa del Gobierno. “Carachi, Aguas Calientes, El Salar de Pipanaco, Casa de Piedra, La Angostura y Laguna Blanca son solo algunas de las tantas localidades ‘inhóspitas’ en donde se inauguraron escuelas hace no mucho tiempo. Se crearon también más de 30 secundarias rurales (…) Estoy seguro de que estas declaraciones, por más desafortunadas que sean, no representan para nada el espíritu del Gobierno provincial que entiende que donde hay una necesidad existe un derecho”.

Una de las certezas que dejó esta pandemia fue el enorme perjuicio pedagógico y de salud mental que produjo la educación a distancia. Más aún en los chicos de primaria y secundaria, que requieren experimentar el proceso de socialización en la escuela. De hecho, la propia ministra Centurión expresó que la caída en el rendimiento educativo en Lengua y Matemática fue “un resultado esperable después de la no presencialidad del 2020-2021”.

Está claro. Molina vio otra película de la pandemia y la educación. Y es obvio que de “ciencia” entiende muy poco, tanto o más que del tacto que se necesita en política.n

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