miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Reacción ante la metástasis

La fragmentación estimulada por las maniobras de posicionamiento de la dirigencia metropolitana resalta la consistencia del eje de poder que conformaron los gobernadores del Norte Grande.

Cristina Fernández de Kirchner, a través de La Cámpora, el empoderado ministro de Economía Sergio Massa y el presidente Alberto Fernández, lideran tres proyectos que acentúan su incompatibilidad con el correr de los acontecimientos e inducen movimientos de autoconservación casi reflejos en los jefes territoriales, tendientes a sustraer a sus distritos de los remezones de la pelea y sus efectos electorales.

Esta dinámica contamina y pone en riesgo los resultados de la Provincia de Buenos Aires, donde el cristinismo pretende parapetarse para lo que ya considera una derrota nacional segura.

La inflación que las medidas de Massa no alcanzan a domesticar tiene impacto más gravoso en los sectores pobres y pauperizados del Conurbano, la principal cantera electoral kirchnerista. Los intendentes empiezan a virar hacia la deserción, en defensa propia, mientras las usinas de Cristina toman distancia, todavía tímidamente, del superministro y comienzan a aparecer indicios de resistencia al Presupuesto 2023 que se tratará primero en la Cámara de Diputados.

Se afirma el presentimiento de que podría replicarse el escenario del año pasado, cuando el macrismo aprovechó una provocación de Máximo Kirchner para dejar sin quórum la sesión y el Presupuesto no pudo aprobarse. O el de la sanción del acuerdo con el FMI, que el Gobierno sacó con la colaboración de la oposición porque el kirchnerismo lo rechazó.

Juan Zavaleta dejando el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para retomar la Intendencia de Hurlingham y resguardarla del acecho camporista para afrontar el compromiso electoral del año próximo sintetizó la situación.

El Presidente aprovechó que días antes Elizabeth Gómez Alcorta había renunciado al Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad en repudio al maltrato a las mujeres mapuches en el desalojo de Villa Mascardi, para impostar un gesto de autoridad y cubrir tres casilleros con tropa propia sin consultar a su Vicepresidenta, como se ocupó de dejar trascender.

La designación que más irritó a La Cámpora fue la de Victoria Toloza Paz en Desarrollo Social. La CGT se sintió desairada por el encumbramiento inconsulto de Kelly Olmos en Trabajo en lugar de Claudio Moroni. Gómez Alcorta fue suplantada por Ayelén Mazzina, que responde al gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá.

La exacerbación de la de por sí traumática interna nacional se traduce en tres actos distintos por el emblemático Día de la Lealtad. Fernández no fue invitado a ninguno.

En contraste con estos signos de descomposición política, los gobernadores del Norte Grande se reunieron el viernes en Santiago del Estero y reclamaron, entre otras cosas, que el subsidio al transporte público en la región, incluido en el Presupuesto se incremente a 114.000 millones de pesos o que, en su defecto, se genere “un criterio equitativo para toda la República Argentina a los efectos de corregir asimetrías y evitar la agudización de las desigualdades”.

El planteo se plasmó en una nota al ministro Massa y se proyecta más allá del tema puntual del transporte como muestra de solidez más allá de las preferencias políticas de los miembros de la Liga regional, sobre todo si se tiene en cuenta que en la Nación aún circula la idea de meter mano a las finanzas provinciales, cuya salud contrasta con los déficits de la Casa Rosada.

Lo concreto del pedido es también un indicio significativo. Los mandatarios no confían en las promesas de inversiones “a pillar”.

El eje Norte Grande se constituye en el más visible ejemplo de la reacción ante la crisis metropolitana que hace metástasis a todo el país. n

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