viernes 3 de febrero de 2023

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Cara y Cruz

Precedentes aleccionadores

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Experiencias como la del Frigorífico de Chumbicha o la planta olivícola de Pomán generan dudas acerca de la viabilidad y sustentabilidad del proyecto del Frigorífico Multiespecie que la Municipalidad de Fiambalá lleva adelante con el financiamiento de la litífera Ziling-Liex, propietaria de los derechos sobre Tres Quebradas.

Los chinos se reunieron con la intendenta Roxana Paulón y su secretario de Producción, Joaquín Muñoz, para avanzar en la segunda etapa de lo que denominan el Plan Productivo Municipal, que consiste en la construcción de una planta de faena y procesamiento. Paulón consideró que estas instalaciones contribuirán a un “desarrollo sostenible” de Fiambalá.

“Para eso debemos aprovechar los recursos de una actividad como la minería, que tiene un tiempo limitado de duración, para desarrollar proyectos productivos sustentables, como ya lo hicimos con la Bodega Municipal”, dijo.

Como concepto es impecable. Lo que no ha trascendido son los elementos objetivos que sostienen la decisión política de destinar esos recursos de la minería, que indefectiblemente se agotarán, a la edificación de un frigorífico municipal y no a otra cosa.

No se ha informado, por ejemplo, cuántos animales se faenarían y procesarían por día, ni qué tasa de crecimiento se calcula para los especímenes existentes; mucho menos se han puesto estos elementos en relación con la inversión que requerirá el complejo. Tampoco se profundizó sobre el volumen de la demanda que se abastecería, ni donde está localizada más allá de Fiambalá.

Son datos y proyecciones que cualquier inversor privado haría antes de arriesgar capital en un emprendimiento, para procurarse rentabilidad y, justamente, sustentabilidad. Por supuesto, no puede descartarse que la comuna lo haya hecho, pero en cualquier caso resulta llamativo que ningún privado haya advertido la veta del negocio, si es que la hay.

Al desconocerse el volumen de la materia prima disponible en la zona, las políticas que se aplicarían eventualmente para incrementarla ni el destino que tendría la producción, es imposible hacer una evaluación racional del emprendimiento.

Hay un dato, no obstante: la plata la pone la minería, por lo tanto es “dulce”. Igual pasó en Andalgalá durante la explotación de Bajo La Alumbrera y ya se sabe lo que pasó: Bajo La Alumbrera se agotó, el dinero dejó de entrar y el sistema productivo del departamento no solo no había avanzado un ápice, sino que había retrocedido. La Perla del Oeste no generó condiciones para desarrollar actividades alternativas a la minería y ahí está, a la espera de Agua Rica y zanjada por la grieta minera.

La Municipalidad de Fiambalá no explicó qué la hace suponer que un frigorífico es buen destino para dinero de la minería

Es un precedente que a la Municipalidad de Fiambalá le convendría tener en cuenta, para no quedarse después con un frigorífico de clavo como ocurrió, por ejemplo, con el de Chumbicha, que se lanzó con todas la alharacas en 2015 a cargo del municipio para después transformarse en un dolor de cabeza porque ningún privado quería agarrar la concesión, y el que lo hizo la abandonó a los pocos meses porque no obtenía ganancias.

En Pomán, el intendente Francisco Gordillo no tuvo mejor idea que comprarle en 2018 la planta olivícola y de aceitunas de mesa al grupo Dulcor, que la dejó porque era inviable, para explotarla con la SAPEM municipal Agroindustria Pomán. Resultado: el Estado provincial tiene que financiar un agujero negro porque la ocurrencia del lord mayor no arranca.

Lo mismo puede decirse de la SAPEM provincial PRODUCAT, perpetua subsidiada del erario porque jamás logró autosolventarse, como se prometía en su fundación.

Que la renta minera debe invertirse para mejorar las condiciones para la producción indudable. Sin embargo, los fracasos que acumula el Estado metido a empresario, y sus costosos efectos, son suficiente advertencia para proceder con cautela e invertirlos donde esté garantizado el mayor beneficio económico y social a largo plazo. La ansiedad por gastar la plata “dulce” no es buena consejera.

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