miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Para mucho más

Playas de estacionamiento extras con sus respectivos encargados, venta ambulante y gastronomía tradicional, filas de personas interesadas que salían de aprender y practicar plegado de papel (Origami), cientos de jóvenes gamers y otros disfrazados de personajes de ficción (cosplay) y mucha gente paseando y preguntando, mateando y haciendo fotos de objetos poco frecuentes por estas fronteras. Esas fueron algunas de las escenas que se vieron este fin de semana en el evento “Japón en Catamarca 2022”, que se llevó a cabo en el Predio Ferial del Campo Las Heras.

En esta edición, la “estrella” de la exposición fue el Origami, que es el arte de plegar papel o grullas. Había de todo: desde animales prehistóricos, aves, jarrones y adornos con colores llamativos. También se hicieron talleres y seminarios sobre esa actividad, además de ikebana, bonsai, sumie, reflexología y digitopuntura, entre los principales. Se montaron pequeñas “aulas” o salas con sillas, monitores y los materiales para trabajar. Y en otro pabellón se realizaron los espectáculos de artes marciales, música, canto y baile. Se vendían objetos típicos de bazar japonés, bijouterie y dibujos, y a metros de allí se montaron las islas de computadoras para los apasionados de los juegos y las nuevas tecnologías. Por otra parte, la gente podía elegir un kimono para tomarse fotos de recuerdo, o posar junto a algunos de los “visitantes” ataviados con sus prendas en bordado multicolor. En el tercer pabellón se dispuso una feria de comidas típicas, donde predominaba, como era previsible, el olor a pescado y frituras. En definitiva, de todo un poco para conocer, pasear y cambiar de aire.

¿Pero qué tienen en común la cultura nipona con la occidental y la de Catamarca? En términos generales, bastante poco. Sin embargo, en el pabellón principal se montó una sala para exponer e interesar sobre el programa “Ovop” (One Village, One Product), por el cual el gobierno japonés eligió a Belén para trabajar sobre el camino textil y contar historias sobre las reconocidas tejedoras del Oeste provincial. El objetivo es que los visitantes puedan recorrer cada uno de los municipios de Belén, conocer sus tradiciones ancestrales, participar en el trabajo del tejido y vivirlo como una experiencia única y apasionada, en un recorrido que comenzará en un pueblo y finalizará en otro. Es decir, un espaldarazo adicional a la rica cultura de la artesanía textil de la provincia.

También fue notoria la participación de catamarqueños en el sector de bonsái, con arreglos florales y de plantas y frutos autóctonos (como el cayote), con sus autores al lado explicando el sentido de los trabajos, lo que para muchos fue una verdadera sorpresa.

Al margen de los detalles, lo que queda claro es que el uso del Predio Ferial no puede limitarse a la tradicional Fiesta Nacional del Poncho. Según estimaciones de los organizadores, la segunda edición de Japón en Catamarca recibió más de 100 mil visitantes en dos días. Y no solo por la curiosidad que puede despertar esta aproximación a una cultura milenaria y atrayente, sino por el hecho de que la ciudad necesita más eventos en el año para su gente y para el turismo.

El Predio Ferial fue inaugurado en julio de 2008 por el entonces gobernador Eduardo Brizuela del Moral, con el fin de ser el principal ámbito de congresos, convenciones, ferias y espectáculos. Sin embargo, es un hecho que se trata de una enorme infraestructura subutilizada.

Hace unos años se llevaron adelante allí otras actividades que tenían un buen nivel de público, como la Expo Productiva y la Expo Olivo, que dejaron de realizarse incluso antes de la pandemia. La mayoría de los concurrentes no estaban involucrados ni especialmente interesados en las actividades productivas, sino que iba a comprar “algo”: un frasco de aceitunas, una botella de aceite o hasta dulces regionales; esto es, lo mismo que podían encontrar en los comercios del centro. La explicación era que no iban a comprar sino a pasear en familia o con amigos. El consumo era “de paso”. Lo que la gente buscaba era salir de la rutina, hacer algo distinto el fin de semana. Y con estos eventos, además, trabajaban emprendedores y comerciantes. Hasta los “playeros” que cuidan los vehículos, como sucedió este fin de semana.

En ese sentido, lo que esta muestra japonesa confirmó es que el Predio necesita ser usado mucho más en el año.

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