miércoles 1 de abril de 2026
Análisis

Ojalá estemos a tiempo de revertir

Por Javier Villagra.

Habiendo transcurrido un corto tiempo desde la finalización de los actos de fin año de los colegios a los que asisten nuestras hijas e hijos, me permito compartir alguna reflexión que me atormenta.

Observe (y escuché) con azoro, que en los diferentes actos escolares, referentes a temáticas diferentes: fechas patrias, muestras de educación física, día de la familia, etc, el 90% de la música reproducida en aquellos, resulta ser el reggeatton y sus derivados. Estilo con un ritmo pegadizo, pero con letras que terminan siendo el relato de una película pornográfica. (Mas adelante reproduciré alguna de ellas).

Ver en los festejos escolares, en los cumpleañitos y en otros eventos a niñas y niños bailando esa “música”, realizando movimientos “sexys” incentivados por los medios de comunicación audiovisuales, las redes sociales y muchas veces, también, por los propios padres, debería hacernos reflexionar acerca de que, por un lado, estamos extinguiendo nuestra propia cultura, pero lo más grave, sin lugar a dudas, estamos sexualizando a nuestros/as pequeños/as.

La voluntad, según el derecho, se integra por tres elementos: discernimiento, intención y libertad. Nuestras hijas e hijos, a tan corta edad, no poseen aun el discernimiento desarrollado, por lo que al carecer de uno de esos elementos, no tienen voluntad! Nosotros, los adultos, somos los únicos responsables de estar sometiéndolas/os a normalizar frases (letras plasmadas de canciones) totalmente degeneradas que, seguramente, afectarán negativamente su proceso de maduración sexual.

Pero, vean ustedes que palmaria contradicción. Por un lado, transitamos en forma mancomunada por un proceso de lucha firme y constante, hacia la igualdad de derechos de las mujeres y disidencias. A su descodificación, a su respeto en todos los ámbitos, a su protección, a la formación de normas de protección y reconocimiento de derechos, aplicación, capacitaciones. Y por el otro, somos pasivos en aceptar con un silencio cómplice la divulgación de la “música” que pretendo poner en crisis, con letras absolutamente “cosificadoras”, que no hacen más que tributar permanente a los glúteos de la mujer, y a ella como simple objeto de satisfacción sexual. Pareciera que están obsesionados con aquella parte de la anatomía femenina…

Siguiendo con las contradicciones e hipocresías, de las que, por cierto, abundan en la vida y no ajenas a esta temática; vemos a padres indignados con la ESI (Educación Sexual Integral) pero orgullosos de que sus hijos/as, de cuatro o cinco años, canten letras pornográficas y bailen moviendo la pelvis como si estuviesen teniendo relaciones sexuales.

Ante mi crítica, me responden los militantes de la incultura, que: “es lo que está de moda”; “vos porque sos un viejo”; “y que música queres que bailen”; “es que el ritmo esta bueno”. Tal vez si, tengan razón, y el equivocado es uno, pero hasta donde sé, los/as niños/as, son sujetos de derecho a quienes no tenemos, valga la redundancia, el más mínimo derecho a arrebatarle su hermosa y corta inocencia.

Seguidamente transcribo algunas frases que “destacados poetas” centroamericanos plasmaron en canciones de reggeaton: “Pa que to el mundo vea lo rica que tu esta, que tu esta, contigo tengo que apretar”; “Y mueve el culo en la playa, el sol combina con su malla, y cuando fuma ella se desata, esta cabrona esa bellaca y mueve el culo en la playa. Hace calor, en la playa to apretao el puti short, ese culo, mami, es uno en un millón”. Solo algunas, las más suaves, las otras son irreproducibles.

Para terminar, insto respetuosamente, en primer lugar, a las autoridades de los establecimientos escolares a rever la musicalización de actos, conmemoraciones y festejos en los que participan las infancias ya que, considero, no puede apartarse o separarse lo rítmico de las letras de las canciones, y los/as pequeños/as están atentos/as a todo y absorben todo. A continuación, transmito lo propio a padres y demás adultos que participan activamente en la educación y formación de aquellos, no rompamos la etapa más hermosa, insisto no tenemos derecho.

¡Las infancias NO SON SEXYS, son niños y niñas!

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