miércoles 23 de noviembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Nuevos modos para la misma violencia

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La violencia de género, como todo tipo de violencia, se manifiesta de múltiples formas y utiliza los más diversos canales para embestir. Las nuevas tecnologías también son un vehículo para que discurra este tipo de agresión sistemática y dirigida a las mujeres por su condición. Nuevos modos para la misma violencia.

La violencia de género digital, en efecto, se suma con cada vez más fuerza a los otros tipos: violencia de género física, psicológica, económica, emocional y sexual, entre otras. Es, en rigor, una manera de reproducir, en este caso de manera virtual, las dinámicas con que se impone el poder en una sociedad de corte patriarcal.

Lo señalado no implica una consideración respecto de que la única forma de violencia digital es de género, pero sí que las plataformas virtuales se han convertido también en terreno donde se verifican formas explícitas de agresión machista.

Se entiende por violencia de género digital toda expresión de agresividad, amplificada por el uso de las nuevas tecnologías, contra las mujeres. Es de carácter simbólico y afecta psicológica y emocionalmente a sus víctimas. El anonimato del agresor y la rápida viralización del contenido del o los mensajes violentos son características esenciales.

La violencia de género digital se ha incrementado en pandemia. Estudios oficiales recientes señalan que por lo menos la mitad de las mujeres ha padecido este tipo de violencia.

El denominado cibercontrol está asociado a la violencia digital. Consiste en la presión que ejercen los agresores sobre sus víctimas mujeres, demandando todo el tiempo ubicación geográfica, revelación de contraseñas, acceso a material privado, etc. Un caso extremo es el de la prohibición del uso de redes o directamente de los dispositivos electrónicos.

La violencia de género digital se suma cada vez con más fuerza a los otros tipos: física, psicológica, económica, emocional y sexual, entre otras.

Gimena González Salas, diplomada en Equidad de Género y Prevención de la Violencia y en Innovación Educativa, docente y experta de Identidad Argentina, sostuvo en una columna de opinión publicada por la agencia Télam que “la violencia de género digital no es más que una nueva expresión de la tradicional violencia de género. Es por esto que, si bien la legislación aún es limitada en los intercambios virtuales, todas aquellas personas que son o han sido víctimas, ya sea a través del ciberacoso, la sextorsión, el seguimiento con aplicaciones espía la suplantación de identidad, a través de amenazas por redes sociales, email o redes sociales, ciberbullying, grooming, prohibición, etc. deben hacer la denuncia para que los casos puedan ser alcanzados por la justicia”.

La legislación penal ha dado pasos importantes para castigar estas conductas, pero el propio dinamismo de las nuevas tecnologías obliga a readaptaciones permanentes, y no siempre el Congreso produce los instrumentos con la celeridad requerida. Además, los propios funcionarios judiciales requieren de capacitación para la aplicación de las leyes que se van produciendo, del mismo modo que las fuerzas de seguridad en cuanto al procedimiento a seguir cuando se presenten los casos.

Son todas aristas que deben analizarse para que el Estado ponga límites también a este tipo de violencia sofisticada y más difícil de perseguir.

Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
con el victimario en casa

Te Puede Interesar