sábado 19 de noviembre de 2022

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Conflicto

La verdadera crisis institucional del Colegio de Fonoaudiólogos

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Todo comenzó en el mes de agosto aproximadamente cuando la presidenta de ese momento, la Lic. Benvenutto, en una reunión de “meet”, nos convoca para informarnos sobre las nuevas modalidades de trabajo con Osep.

En esa reunión nos enteramos que por supuestas irregularidades de algunas prestadoras, Osep implementaría el uso del token primeramente con nuestro colegio. Posteriormente nos enviaron un comunicado desde el Colegio de Fonoaudiólogos a todas las socias prestadoras, para convocarnos a un “meet” con la gente de informática de Osep: directora, contadora y asistente, en la que finalmente sólo estuvo presente el señor Domingo Fabri.

El diálogo comenzó con él diciendo que las Fonoaudiólogas teníamos irregularidades relacionadas al delito de sobrefacturación, que estábamos en el ojo de la mira por estafa, no lo podíamos creer. Pero lo que no podíamos creer verdaderamente, era que la presidenta del momento, Lic. Susana Benvenutto, no lo interrumpió jamás y dejó que la reunión continuara con esa injusta desventaja hacia nosotros, quienes íbamos a tratar en ésa reunión nada más ni nada menos cuál y cómo sería nuestra modalidad de trabajo y facturación, la cual resultó intensa y agotadora, con un diseño que ignoraba e ignora nuestra práctica profesional.

La injuria del delito, además, no tenía nada que ver con la temática para la que habíamos sido convocados y los canales para resolver esas irregularidades, que en todo caso eran y son otros. Recordemos que ya habíamos tenido una reunión con ella (la entonces presidenta), donde nos comunicó que había colegiadas investigadas por irregularidades en una lista que es fantasma hasta el día de hoy y que en aquel momento habían decidido proteger no nombrándolas para cuidarlas; acto seguido, ahora seríamos el primer colegio y hasta ahora el único, en aplicar con ésta nueva modalidad de validación diaria, en víspera aleatoria de token (con algunos pacientes sí y con otros no), y que la obra social decidiría cuáles eran las reglas unidireccionales a las que nosotros acataríamos a raja tabla (como lo estamos haciendo) y a la que no le guste que se vaya.

Así nos comunicó la Lic. Benvenutto a las colegiadas. Salimos de aquella última reunión por “meet” con Osep angustiadas. Intercambiamos audios y mensajes alentadores entre colegas de un grupo en donde nos encontramos varias profesionales y expresamos nuestro malestar y nuestro pesar luego de semejante reunión. “Éramos ladronas”.

Redactamos una carta, la enviamos al diario, fuimos a la radio, pedimos asamblea, validamos en ascuas mucho tiempo y aún hoy lo hacemos con inseguridad, más cancheras tal vez, pero sin sentido.

Hicimos un trabajo de facturación agotador e incierto en el último mes y en la mitad de Octubre nos dieron lugar a la asamblea. Previamente, nos convocaron a reunión donde la comisión nos dijo que nos protegerían, enviando una carta documento a la obra social con todas nuestras observaciones. Sin embargo la cosa siguió igual o peor, los topes a pacientes con discapacidad caían como lluvia, cansaban a la gente que llevaba y traía informes de su historia clínica para seguir recibiendo atención, pero el tope continuaba, volvíamos a validar y el tope volvía a salir.

A los padres les repetían incontables veces que habíamos facturado muchísimo; que les demandábamos mucho dinero a ellos. Algunas veces preguntaban: ¿cómo?, ¿atienden en enero?

Recordamos que le dijimos al señor Fabri en la reunión de “meet” que nos encantaba la informática, pero que estaba claro que a la dinámica del sistema le faltaba madurar y nos dijo que ya estaba listo para implementar. No obstante, al día de hoy tenemos un grupo de soporte para lograr la validación y aún así, frecuentemente no lo logramos. Muchas personas se quedaron sin atención en sus domicilios y en consultorio por llegar inminentemente al tope. Las asociadas pedimos formalmente Asamblea Extraordinaria para tratar el sistema token y la problemática de su implementación en el prestador y la prescripción profesional.

Esperamos más de un mes, pero a mediados de octubre lo logramos. En ella hablamos de lo importante del vínculo terapéutico para transitar un proceso, de lo cuidadosos que somos para lograr la confianza, la presencia, y de cómo este sistema apuntaba justo ahí, ocasionando un quiebre en la atención del paciente en detrimento de nuestro desempeño profesional, teniendo que validar permanentemente en nuestras casas, fines de semana o varias veces en el día. La terapia pasa a convertirse en un mero proceso administrativo, siendo para nosotros inaceptable.

Tenemos la impresión de que muchos colegas olvidaron lo vivido, lo valioso del tiempo de cada uno, del trabajo y las injurias. Nos apena y nos agota y con la incertidumbre de saber si vamos a percibir nuestros honorarios profesionales. Parece que todo lo vivido nunca pasó.

El respaldo brindado por el asesor legal Martin Villagra, quien concurrió a la Asamblea Extraordinaria sin ninguna documentación que avale las presentaciones que decía haber realizado para defender nuestra profesión: carta documento, notas administrativas y recurso administrativo de reconsideración por la resolución que comunicaba la implementación del token, el cual fue presentado extemporáneamente (fuera del plazo legal) según lo informado por Osep en la reunión del día viernes 21 de octubre.

Estamos extenuadas y a veces parece que estamos solas. En la Asamblea Extraordinaria (14/10/22) se manifestó en varias oportunidades el descontento por la gestión realizada de parte de la comisión y del asesor legal, lo que derivó a designar delegadas titulares y suplentes, dos miembros de la comisión y nuestra asesora legal a la cual llegamos porque no nos sentimos respaldadas ni defendidas para asistir a la reunión con la obra social de la provincia a conversar nuevamente sobre la implementación del token y la validación sistemática de sesión por sesión.

La doctora Jofré nos representó en la asamblea luego de mocionar su presencia para ingresar en el recinto y entró por el voto de la mayoría. Decidimos y votamos que trabajarían juntos con el asesor legal y nos acompañaría a todos los lugares en cuestión. Lo de trabajar juntos no sucedió jamás en todo ese tiempo, la doctora Jofre se presentó físicamente como acordamos en la Asamblea el lunes siguiente en el Colegio de Fonoaudiólogos, teniendo que hacer una nota a mano alzada pedida por el administrativo para acceder a la documentación e interiorizarse del trabajo del asesor legal y apoyar sumando voluntades, teniendo la autorización para retirarlos recién un día antes de la reunión con la obra social.

Aclaramos que en Asamblea, el doctor Villagra aseguró que la documentación estaba disponible y de fácil acceso El día viernes 21 nos presentamos en Osep y la pasamos muy mal. La presidenta de nuestro Colegio usó la fuerza y la obstinación para impedir el ingreso de la doctora Jofré al despacho de la directora de Osep, la cual estaba acompañaba, como corresponde, por todo su equipo de asesores, y quien además estaba dispuesta a recibirnos a todos para conversar y negociar en beneficio de todas las asociadas, perdiendo la valiosa oportunidad de llegar a un acuerdo de diálogo.

Fue denigrante, vergonzoso, incómodo y devastador. Llevamos meses facturando, validando, dejando pacientes en el camino con trámites eternos en la obra social para continuar recibiendo sus prácticas terapéuticas. Pacientes postrados, con discapacidad a quienes no les es inocuo quedarse sin tratamiento. Miren si no nos sobraban motivos para estar en la reunión. Creíamos además, que defendíamos lo mismo, y ya que el asesor legal no se hizo presente, consideramos una gran ventaja del momento tener a nuestra asesora legal que nos acompañaba con la ley para defender la dignidad de una práctica. La presidenta la sacó a empujones. Sentimos vergüenza de otro y supimos que habíamos descendido varios escalones ante la otra parte del convenio.

Esa comisión no nos representaba, ni nos representa. Así llegamos al 27 de Octubre a continuar la Asamblea, sin la presencia de la Lic. Susana Benvenutto, quien adujo problemas de salud, siendo representada en dicho acto por la vice presidenta de su comisión. También la secretaria Lic. Valeria Ruartes se encontraba ausente y continuó la elaboración del acta la prosecretaria de su comisión. Éramos diecinueve prestadoras presentes y trece colegas prestadoras del interior de manera virtual. Nosotras garantizamos el sonido y la visibilidad, no la comisión, por supuesto también estaba con su presencia física nuestra asesora legal.

La desazón porque nada había cambiado y las presentaciones tardías del abogado que ya fueron confirmadas, más la experiencia desagradable vivida en Osep, hizo que dijéramos basta. Llegado el momento de finalizar la reunión, cada colega expuso su descontento por no sentirse representada por la comisión del momento, motivando a tomar la decisión unánime de remover dicha comisión.

Treinta y dos personas miembros del Colegio de Fonoaudiólogos en asamblea extraordinaria, le dimos el SÍ a la entrada de la Comisión Reguladora hasta nueva elección. Todo constó en acta y al día siguiente a las 8:30 de la mañana se realizaría el traspaso limpio y correcto de la comisión sin afectar la integridad del colegio y sus incumbencias a los colegiados y prestadores integrantes. No fue así. La comisión saliente, jamás se presentó ni atendió llamados, incluyendo los empleados administrativos. NADIE, y damos fe mediante acta de Escribana Pública que el Colegio se encontraba cerrado.

Además se intimó mediante carta documento a la Lic. Susana Benvenutto que en el plazo de veinticuatro horas hiciera entrega de la documentación del colegio.

¿Hasta cuándo vamos a permitir todas estas irregularidades?

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