miércoles 16 de septiembre de 2026
En mi cielo de tierra

La bandada

Por Celia Sarquís

Hay una permanencia de un cielo inmenso que incita a volar. En algunos días, las horas se deslizan con una sensación de calma. Pero en otros, muchos, hay vientos, borrascas, calor excesivo, brumas.

Me detengo a repensar los significados y las connotaciones de algunas palabras que se asocian al tiempo. Palabras como acalorado, atormentado, abrumado. Es como si fuéramos uno con el universo. Ya lo dijo el maestro Atahualpa Yupanqui: el hombre es tierra que anda.

Cuando un pájaro se siente cansado durante el vuelo, busca una rama, la mucheta de una casa, un muro para posarse y descansar. Por más que el día esté bueno: el agotamiento no se mide por la temperatura o la climatología. Además, los pájaros tienen un sistema de agarre de sus patas, como un cierre automático, donde no necesitan hacer fuerza o equilibrio para mantenerse sujetados, aún dormidos.

Otra acción maravillosa, sobre todo en las bandadas, es que, si uno se cansa, se ubica en la parte trasera de la formación y los otros toman la punta. Como un acuerdo tácito de sostenimiento en red.

Hoy quería escribir sobre lo maravilloso que son mis amigas. Lo bien que le hacen a mi vida. Pero una de ellas, desde hace un tiempo y sin que nos diéramos mucha cuenta, se cansó de volar. No se detuvo, siguió. Siguió porque eso nos enseñan, que debemos ser fuertes, que el hogar (sobre todo el monoparental) está sobre nuestros hombros y que no hay chance de parar el aleteo. Nos dimos con esa realidad, cuando se ubicó detrás de la formación y perdió el ritmo.

Y allí es donde obra lo maravilloso: la constitución de una red de sostenimiento, de ayuda, de comunicación. Sumando a otras, porque uno tiene como distintos círculos de vínculos (algunos amigos de la escuela, otros del barrio, otros de una profesión o de un algo que las apasione). Una redecilla, aportando ideas, organizando los tiempos.

Somos fuertes, lo sé. Conozco la historia de vida de muchas de ellas y cada una da para una novela. Pero todos necesitamos saber que podemos descansar bajo un alero cuando las energías nos abandonen. Son mi tribu, mi bandada, mi aquelarre.

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