lunes 30 de marzo de 2026
Cara y Cruz

Incinerados

El incendio que estragó más de 785 mil hectáreas en Corrientes incineró además al Estado nacional, que quedó desnudo en su incompetencia y con el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable Juan Cabandié como relevo en la personificación de la inoperancia.

Mientras las facciones políticas desplegaban la habitual conga de las imputaciones mutuas y las maniobras de distracción, el “influencer” Santiago Maratea lanzó una campaña de recolección de fondos que al cierre de esta edición llevaba reunidos más de 100 millones de pesos destinados a financiar el combate contra el fuego.

“Mi plan era salir y ponerme en pedo, pero por ahí me fumo uno y arranco colecta para camionetas y bombas de agua en Corrientes ¿Están?”, empezó en su Instagram el sábado a la noche.

“Es que, wachis, no saben lo que está pasando en Corrientes. Terrible, se está prendiendo fuego todo, pero todo, todo, todo Corrientes. Y en la mitad, hay una sequía”, siguió.

“Te juro que iba a salir hoy. Estaba lookeado y todo, y dije: ‘Hay que arrancar con esto ya porque se está prendiendo fuego ahora mismo’. Aparte de eso, hay un montón de animales afectados y obviamente, un abandono del Estado... eso, como siempre”, señaló.

En una hora había logrado 5 millones, que treparon a 83 al día siguiente.

Tamaña muestra de ejecutividad se hizo más notoria confrontada con los pretextos de Cabandié quien, mientras Maratea apilaba millones con la apelación a la solidaridad de los argentinos, dedicaba su tiempo a pelear con los productores correntinos, a los que responsabilizó por el siniestro, y el gobernador Gustavo Valdes, a quien acusaba de pedir el auxilio nacional demasiado tarde. La mediocridad burocrática condensada.

Según Cabandié, Valdes había rechazado la ayuda que el Gobierno nacional le había ofrecido a fines de enero. En medio del desastre, el mandatario evitó polemizar y recomendó “dejar de lado la grieta”, pero lo desmintió de modo terminante.

“Eso no es así. Hace rato solicitamos este tipo de cosas. Rechazo lo que dice Cabandié. No voy a polemizar con él”, dijo Valdes.

Corrientes estaba en la cornisa desde enero, con sequía y focos de incendio aislados. Desencadenado el infierno, la provincia empezó a recibir ayuda de varias áreas de la Casa Rosada y otros gobiernos provinciales.

Pero la campaña de Maratea fue determinante. Una sola persona consiguió en pocas horas más dinero del que fue capaz de derivar el Estado argentino.

Estado fallido al descubierto una vez más, con el principal responsable de responder en la crisis a nivel nacional embarbascado en reyertas infantiles.

A la hora en que el “influencer” lanzaba la colecta alarmado porque se estaba “prendiendo fuego todo, pero todo, todo, todo Corrientes”, el reporte del fuego diario del Ministerio de Medio Ambiente de la Nación sólo se contabilizaban 2 hectáreas incendiadas en esa provincia, con su última actualización el 27 de enero. Comprensible: Cabandié debía estar de vacaciones.

Después la política advierte sobre los riesgos que incuba el discurso que la repudia. Como si tal prédica fuera una flor del aire, como si no hubiera motivos para que se la cuestione, como si no hubiera fracasado en todos los frentes, como si no hubiera arrastrado al país a la hecatombe social en que se encuentra.

¿Cuánto hubiera recaudado el ministro Cabandié si hacía misma convocatoria que Maratea, o lo contactaba para llevarla adelante?

Ni se le debe haber ocurrido, aunque no habrá olvidado meter en todas sus redes sociales el saludo de cumpleaños a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Incinerado el 6% del territorio correntino, con pérdidas que ascienden a miles de millones de pesos y sus emblemáticos esteros afectados. Incinerado, otra vez, el Gobierno nacional.n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar