miércoles 1 de abril de 2026
Carta al director

Héroes niños de Malvinas

Él marcha con la mirada lejana, él carga con tristezas en su alma, él tiene algunos vicios que ha tomado para enfrentar a los demonios que lo atacan, lo persiguen y de noche se presentan, son fantasmas que él carga en sus espaldas; a sus sesenta, en sus sueños se presentan y le recuerdan los horrores que viviera.

El niño joven, quizás adolescente, en su trabajo, tal vez en secundaria, se siente adulto, emerge de su cuerpo y pide a gritos acción y más templanza, quiere ser y actuar como un mayor, pero le cuesta dejar al niño joven que carga, su familia allí le pide decisiones, que en el futuro le ayuden a lucharla.

Justo a la edad que lo toman en servicio, le informaron que lo necesita su patria, le notifican que debe prepararse porque está siendo allí atacada, el hombre niño se carga de emociones, le explota el pecho y reboza valentía, quiere estar con su bandera que lo llama, muestra su amor alistándose en sus filas.

Sin poder siquiera darse cuenta, lo arrancaron y alejaron de su casa, deja a su gente con tristeza y esperanza, el dolor y la angustia lo desangran, mira a sus padres y aquellos que lo quieren, al alejarse ve el dolor que en ellos causa, con la ilusión de pelear por su familia, a la guerra el joven niño así se marcha.

El trayecto del viaje es puro amor, la gente con orgullo los acompaña, por cada lugar donde cruzan, el pueblo con el alma los abraza, les dan ánimo y fuerza a su valor, con regalos, vivas y esperanza, les hacen sentir su gran amor a esos héroes que defenderán la patria.

Ya encontrándose en el frente por luchar, se dan cuenta que en el terreno todo cambia y ven atónitos avanzar profesionales, con pertrechos y armamento de avanzada, con vestimenta especial, con instrumentos, toda gente que viene preparada, mientras el frío de Malvinas los congela, ellos se encuentran sin abrigo y viejas armas.

Allí nace y se agranda su valor, jóvenes niños, como demonios se destapan, en desigual combate, allí se mezclan, de grandes hombres, nuestros niños sacan chapa, con poderoso sentido del honor, defenderán el sitio a capa y espada, sorprendiendo al enemigo su accionar, su bravura y tesón estos destacan.

Allí lo dejan todo, amor, valor y bravura, allí quedó la ilusión y su vida en ese martirio, allí fueron mutilados aquellos jóvenes niños, allí dejaron algunos su cordura, en el fuerte frío, allí en ese suelo agreste quedaron cuerpos perdidos, allí en esa soledad perdieron a hermanos y también amigos.

Al llegar la rendición, se recuenta lo perdido, contarán lo material, para ellos un sinsentido, no se recuenta el valor, las mutilaciones, no se cuenta la ilusión y esperanza que han perdido, no contarán la razón, que en muchos ya se había ido, no se cuenta el gran amor que por su patria han sentido.

Algunos vuelven a casas, todos se encuentran partidos, traen cuerpos incompletos, traen sus mentes sin juicio, muchos parecen completos; pero en sus corazones vacíos muchos sienten que sus vidas ya nunca tendrán un sentido, muchos quieren resolver sus problemas con el suicidio.

El pueblo se fue olvidando, el gobierno hace lo mismo, son muy poco valorados, muy poco reconocidos, prometieron ayudarlos, como que no han entendido y todo se va en promesas, y muy pocas se han cumplido, se sienten abandonados, se cuestionan por qué han ido.

Pero si la historia es justa, un día serán comprendidos y deben ser más cuidados, sus reclamos atendidos, debemos recordar todos, que por nosotros lucharon y siendo tan jovencitos allí todo lo entregaron, allá dejaron sus vidas, allá murieron de frío, allá se volvieron hombres, nuestros héroes, esos jóvenes niños.

José Heriberto Varela

Colpes (Pomán)

DNI 14.323.921

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