viernes 27 de enero de 2023

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Editorial

Hacete el test

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En el contexto del Día Mundial del Sida, que se conmemora mañana, la Fundación Huésped lanzó en la Argentina la campaña “Ponete la cinta, hacete el test de VIH”. El nombre de la campaña es muy acertado, porque apunta a promover la conciencia respecto de la necesidad de que todas las personas, sobre todo las sexualmente activas, se hagan los análisis para detectar si tienen o no el virus.

La elección no es casual: tiene fundamento en las estadísticas oficiales, que indican que en la Argentina el 30 por ciento de las personas que conocen el diagnóstico lo hacen de manera tardía. Es lo mismo que decir que hay miles de personas que tienen el virus y no lo saben, lo que tiene dos consecuencias principales. Por un lado, retrasa el tratamiento, lo que puede ocasionar complicaciones que no surgirían si la medicación indicada comienza a tomarse a poco de suceder la infección. Por otro lado, la persona que es portadora del virus pero no lo sabe, puede contagiar a otras si no adopta los procedimientos preventivos indicados, sobre todo al mantener relaciones sexuales.

A medida que los tratamientos mejoraron su eficacia y mejoraron la calidad de vida de los enfermos de Sida, las medidas preventivas fueron dejadas de lado

“Es necesario reforzar la necesidad de hacerse el test de VIH, porque sabemos que, si las personas conocen su diagnóstico y acceden al tratamiento, podemos controlar la epidemia. Argentina dispone de las herramientas para la prevención, el testeo, el tratamiento y la continuidad en el cuidado. Nuestro desafío es que alcancen a toda la población”, señaló Pedro Cahn, director científico de Fundación Huésped para explicar los motivos de la campaña de concientización.

Los muertos por el Sida fueron muy numerosos durante la década del ochenta. Pero en los últimos treinta años la cantidad de víctimas fatales se fue reduciendo de manera notable. Y esto se debió fundamentalmente a dos motivos. Por un lado, la aparición de terapias basadas en medicamentos que logran disminuir de manera significativa el progreso de la enfermedad y evitan infecciones y complicaciones secundarias. Por el otro, a la observancia de medidas preventivas básicas, como el uso de preservativos al mantener relaciones sexuales, no compartir agujas ni jeringas y realizarse test periódicos.

A medida que los tratamientos mejoraron su eficacia y mejoraron la calidad de vida de los enfermos de Sida, las medidas preventivas fueron dejadas de lado por un sector de la población. Así, las infecciones volvieron a crecer, lo que, sumado a la baja en los test, lo que evita que muchos que portan el virus lo sepan, provocó que creciera la preocupación de la comunidad médica sobre esta enfermedad.

De lo que se trata es que la preocupación no quede limitada al círculo de profesionales de la medicina, sino que abarque a la comunidad toda, de modo que el esfuerzo por respetar los procedimientos preventivos y por realizarse los análisis correspondientes vuelva a tener vigencia. Si tuvo éxito hace más de treinta años, volverá a tener éxito ahora.

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