La Argentina sufre problemas de abastecimiento de energía desde hace muchos años. Este déficit ocasionó un deterioro notables de las cuentas públicas el último invierno, cuando el país se vio obligado a desembolsar una suma considerable de los dólares escasos para importar energía.
Para dar respuestas a este inconveniente, la Argentina apuesta a incrementar la producción de energía provenientes de fuentes tradicionales, pero fundamentalmente a transformar la matriz energética nacional, apostando por un aumento sostenido de la producción derivada de fuentes renovables.
El 2022 fue positivo en el primero de los aspectos, con la producción récord de gas y petróleo en el yacimiento de Vaca Muerta, pero también en materia de energías renovables. Según un informe elaborado por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), la producción de energías renovables creció un 10,6% frente al año inmediatamente anterior.
La evolución de las energías limpias –especialmente la eólica y la solar- en la Argentina es congruente con lo que ocurre en la mayoría de los países desarrollados del mundo. Sin embargo, el país está aún lejos de los registros de países europeos, Estados Unidos e incluso de Brasil, que es líder en América Latina.
El estudio de Cammesa señala que “el crecimiento de las energías renovables hizo aumentar su participación en el cubrimiento de la demanda, pasando de 13% en el 2021 a un 13,9% en el año 2022 sobre la demanda abastecida”. Aun con este crecimiento, la participación es menor a la que plantea la ley 27.191, Régimen de Fomento Nacional para el uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a la Producción de Energía Eléctrica, sancionada en 2015. La norma establece que la participación de las energías renovables debía llegar al 16% en 2021; al 18% en 2023; y al 20% en 2025.
Pero, más allá de la ley, el país se comprometió durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), llevada a cabo en noviembre último, a “desarrollar el 30% de la matriz energética nacional con energías renovables” para dentro de 8 años. La meta no es imposible de cumplir, pero demandaría inversiones de más de 20 mil millones de dólares y solucionar una serie de problemas técnicos, como por ejemplo incrementar la interconexión del sistema eléctrico. El ritmo de las inversiones debería incrementarse notablemente para lograr ese 30%.
Catamarca tiene un enorme potencial para aportar, en la producción de energía eólica pero especialmente en energía solar, donde ya hay varios parques en funcionamiento y otros proyectados para su entrada en funcionamiento en los próximos años.
La conciencia respecto de la necesidad de transformar la matriz energética ha crecido significativamente en los últimos años y es un objetivo compartido por las dos expresiones políticas mayoritarias. De modo que puede decirse que se ha convertido en una política de estado, lo cual augura, pese a los retrasos respecto de las metas fijadas, un futuro esperanzador en la materia.