El sinceramiento y fin de un simulacro: hacer que exista sin existir
Por Nicolás Quiroga
La reciente decisión de Raúl Jalil, de modificar la estructura orgánica del Ministerio de Educación, se unifica con lo realizado en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, ya desjerarquizado en 2024 como Secretaría. La verdad es que el Ministerio de Educación, en la realidad, sólo gestionaba planes y programas pedagógicos ya acordados por el Gobernador con organizaciones privadas nacionales.
Aun reconociendo que lo único que quedaba para el Ministerio lo cumplió en la gestión actual con eficiencia, responsabilidad y compromiso.
Las reubicaciones orgánicas no son producto de una resolución ministerial, sino que responden a un Decreto Provincial, no diferente al que puso en funcionamiento el Gobierno del presidente Javier Milei.
Tampoco esto es novedoso: ya el Gobierno Provincial tomó el mismo camino que el Gobierno Nacional a través de legisladores nacionales. Esto quedó expuesto en la Ley Bases, la Ley de Presupuesto y la reciente Ley de Reforma Laboral.
Las coincidencias son de intereses, pero también ideológicas, porque hay un convencimiento de Raúl y los legisladores nacionales. Esto no es un juicio de valor, es simplemente un dato, una lectura de la realidad.
Si cabe expresar nuestro criterio, es el mismo que sostuvimos cuando lo realizara el presidente Milei.
La desjerarquización de la política científica y tecnológica es un tema preocupante.
Cambiar el rango de ministerios a secretarías, dependiendo de otros ministerios, tendrá un impacto significativo en la priorización y el desarrollo de estas áreas.
¿Qué implica esta desjerarquización?
Pérdida de autonomía y capacidad de decisión.
Menor visibilidad y reconocimiento.
Reducción de recursos y presupuesto.
Impacto en la investigación y el desarrollo científico-tecnológico.
¿Por qué es importante la jerarquización de la política científica y tecnológica?
La ciencia y la tecnología son fundamentales para el desarrollo económico, social y productivo de una Nación y su pueblo.
La educación y la investigación pedagógica son clave para el crecimiento y la innovación. No es sólo cumplir con formar para el trabajo, sino que son políticas de Estado que hacen a una concepción ideológica, filosófica, de la condición humana, del ser argentino, en una Nación con Justicia Social.
La desjerarquización afectará directamente la capacidad del país para integrarse y competir a nivel global, en un mundo en el cual el conocimiento es la base de su grandeza.
Se obvia la participación del Congreso Nacional, donde están los representantes de las familias, las comunidades y quienes elaboran los presupuestos.
Propuesta:
Restaurar el rango de Ministerio a la política educativa, científica y tecnológica, con un análisis acorde a los tiempos que vivimos y que requiere repensar los nuevos roles (ya lo analizamos e hicimos propuestas en nuestra publicación “Educación y Esperanza”).
Asegurar un presupuesto adecuado y autónomo.
Fomentar la colaboración entre instituciones científicas y tecnológicas.
Priorizar la educación y la investigación en la agenda política.
Promover la participación ciudadana y la transparencia en la toma de decisiones.
Es fundamental que se reconozca la importancia de la ciencia y la tecnología, la educación, como fuente de creatividad, conocimiento y pensamiento en el desarrollo del país, y se tomen medidas para fortalecer estas áreas.
El riesgo, que seguramente será realidad, de acuerdo a las relaciones de colaboración y/o adopción de sus mismas políticas del Gobierno Provincial con el Nacional, será la sanción de la Ley de Educación Libertaria.