Me dirijo a usted en mi carácter de ciudadano y padre de hijos adolescentes, para compartir mi inquietud sobre una tradición que año a año cobra mayor relevancia en nuestra provincia: la celebración de la Semana del Estudiante en El Rodeo.
Me dirijo a usted en mi carácter de ciudadano y padre de hijos adolescentes, para compartir mi inquietud sobre una tradición que año a año cobra mayor relevancia en nuestra provincia: la celebración de la Semana del Estudiante en El Rodeo.
Cada septiembre, esta localidad se llena de vida con la llegada de jóvenes estudiantes que se hospedan en casas particulares o alquilan propiedades para festejar. El Rodeo se transforma en una auténtica fiesta. Las calles se colman de chicos y chicas paseando, las casas rebosan de reuniones donde se organizan asados, se escucha música y se celebra con alegría, muchas veces acompañada por el consumo de alcohol, una costumbre arraigada no solo en Catamarca, sino en toda la Argentina y el mundo.
Esta celebración, que ya se ha convertido en una verdadera tradición, genera la envidia de estudiantes de otras provincias.
Con una mínima visión de futuro, las autoridades deberían advertir el enorme potencial que tiene y considerar la posibilidad de convertirla en una Fiesta Nacional del Estudiante, tal como lo hicieron ciudades como Carlos Paz en Córdoba o Bariloche en Río Negro.
Además del disfrute de los estudiantes, esta semana es también una oportunidad para que los comerciantes locales de El Rodeo vean un impulso en sus ventas. Despensas, carnicerías y verdulerías, entre otros, aprovechan este flujo de jóvenes para reactivar sus negocios. Es un fenómeno que dinamiza la economía de la zona.
Sin embargo, lejos de promover y cuidar este milagro turístico, observamos con preocupación que las fuerzas de seguridad parecen empeñadas en boicotear esta maravillosa fiesta.
En lugar de trabajar en la prevención y control para garantizar el desarrollo seguro de la semana, la policía se dedica a reprimir, maltratar y prohibir, llegando incluso a confiscar bebidas a los jóvenes y a cortar las reuniones privadas.
Es alarmante cómo, a partir de la una de la madrugada, los efectivos de seguridad recorren las casas con una actitud autoritaria que recuerda los peores momentos de nuestra historia, ordenando apagar la música y disolver cualquier reunión. Se apaga la alegría, se envía a los estudiantes a dormir, y se oscurece lo que debería ser un momento de celebración. Dejan a El Rodeo en un ESTADO DE SITIO ILEGAL.
No podemos permitir que las fuerzas del autoritarismo opaquen esta tradición que, con el tiempo, se ha convertido en parte esencial de la juventud catamarqueña.
Cuidemos a nuestros estudiantes, quienes son el futuro de nuestra patria y los verdaderos protagonistas de esta genial movida turística.
Es responsabilidad de todos, incluidas las autoridades, garantizar que esta celebración continúe y crezca, respetando el espíritu de alegría y camaradería que la caracteriza.
Cuidemos a nuestros estudiantes, ellos son el futuro de nuestra patria.
Rafael Ernesto Díaz Martínez
DNI 21.966.633.