jueves 23 de marzo de 2023

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Editorial

El nepotismo y el arma en el cuarto oscuro

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El nepotismo, entendido como un trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos, es una práctica tan habitual como nociva en la política argentina. También en la catamarqueña, donde históricamente se han registrado casos emblemáticos de este tipo, pero particularmente desde el retorno a la democracia, en 1983. Enumerarlos sería una tarea extenuante, pero además poco aportaría al conocimiento ciudadano, porque los ejemplos son públicos y notorios. Lo que tal vez sí sea necesario es reflexionar sobre la inconveniencia de esas prácticas, no solo desde una perspectiva ética y moral, sino también desde un interés por elevar la calidad de la democracia. El nepotismo, claramente, la perjudica.

Las elecciones que se van a celebrar en los distintos municipios de Tucumán el próximo mes de mayo son un ejemplo paradigmático de cómo el nepotismo está instalado como una práctica habitual y de ninguna manera cuestionada orgánicamente por las fuerzas políticas mayoritarias. Un informe publicado por el portal eldiarioar.com, indica que las tucumanas y los tucumanos deberán elegir 19 intendentes. Y que en 14 de esos 19 municipios, los actuales responsables de las gestiones buscarán que hermanos, esposos, esposas o hijos sean electos en su lugar.

El impedimento de un tercer mandato consecutivo está, en Tucumán, en la Constitución de la provincia, también para los intendentes. Esta restricción es la que empuja a los jefes comunales a buscar entre su parentela al sucesor. Para garantizar la continuidad de la gestión y, de paso, para que le "devuelva" el cargo dentro de cuatro años, siempre y cuando, claro, el pueblo siga votando a la familia que maneja el municipio.

En estas elecciones, Tucumán ha llevado el nepotismo a niveles de exageración. Y no es que la apelación a este bochorno pueda achacársele a una fuerza política en particular. Hay peronistas y hay radicales que apelan a este recurso no invalidado por las normas, pero sí por el sentido común y la moral política.

Resulta interesante detenerse en el concepto de nepotismo mencionado al comienzo. Existe nepotismo si la concesión que se hace desde el poder se realiza por el solo hecho de ser familiar o amigo. Es decir, no importa si es competente o no. Esa es la clave: que el destinatario del "favor" no posee la idoneidad para ejercer el cargo. Está ahí solo porque es la esposa, el esposo, el hermano o el hijo del que propicia la concesión.

Si bien las prácticas nepóticas son gestadas por los propios beneficiarios, esto es, el que cede su lugar a un amigo o familiar y el que lo acepta, la convalidación, en caso de que se trate de un cargo electivo, es del ciudadano que vota. De modo que el ciudadano que se queja de estos procedimientos de selección de candidatos, tiene un arma poderosa para exterminarlos y la puede disparar en cuanto ingrese al cuarto oscuro.

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