miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Cuando la carne está baja...

El rechazo de los diputados oficialistas a los despidos en Salud es indicio de un desmoronamiento de la autoridad oficialista.

La metástasis del conflicto con los agentes de la salud pública es síntoma de severas deficiencias en la lectura política del Gobierno.

Si se remonta la secuencia, se advertirá que el punto de partida de la escalada fue una polémica con pediatras del Hospital de Niños desbordados y mal pagos.

El Gobierno atinó a reaccionar cuando la mecha, previsiblemente corta, ya había hecho estallar la bomba y extendido la protesta a otras áreas, con lo que el efecto de la satisfacción del reclamo resultó contrario a lo que pretendía: el anuncio de la respuesta parcial no hizo más enardecer a quienes se habían puesto en pie de guerra siguiendo la estela de sus colegas, que ganaron la calle.

El intendente de Tinogasta Sebastián Nóblega tramitando desesperado la reincorporación de los 14 trabajadores despedidos por la provincia en su distrito sintetizó esta imprevisión. Los vecinos se le habían alzado en un piquete solidario con los expulsados.

La adhesión de los diputados oficialistas al rechazo a los despidos que planteó la oposición el miércoles completó la derrota y el Gobierno tuvo que recular, pero ahora se le abrieron otros frentes: en ARCA, en OSEP…

ATE navega y gana legitimidad en esas aguas procelosas.

El rechazo de los diputados oficialistas a los despidos en Salud es indicio de un desmoronamiento de la autoridad oficialista El rechazo de los diputados oficialistas a los despidos en Salud es indicio de un desmoronamiento de la autoridad oficialista

La miopía gubernamental no considera los perjuicios que la improvisación provoca a sus propios aliados sindicales, que forman en la CGT y quedan a la zaga de competidores que avanzan sobre la inconsistencia oficialista.

Es indicativo que los errores que condujeron al recrudecimiento de la disputa con la administración pública fueron cometidos pese a que la ministra de Trabajo, Verónica Soria, responde al sindicalismo ortodoxo. Pero hay además otros 15 ministerios, desde los que se capilarizan infinidad de cargos políticos, por no hablar de los jerarquizados “punto índice” con funciones difusas, que no fichan y cuya utilidad, teóricamente, sería asesorar.

¿Cómo es que ninguno previó el indefectible derrotero que seguiría el conflicto cuando no se renovara el contrato de personas que habían participado de las medidas de fuerza?

Era tirar nafta a un fuego que ardía sin necesidad de mayores estímulos, y el retroceso de un Gobierno abandonado en la coyuntura por su propios legisladores, que asumieron la posición opositora, tiene proyecciones inquietantes: es una señal de debilidad inocultable, que se superpuso a la reunión que 24 horas antes había mantenido el gobernador Raúl Jalil con los presidentes de bancada de la Cámara baja.

Las supuestas solvencias técnicas naufragan ante la impericia política.

La administración pública es parte central de la cultura política catamarqueña. Cualquier disposición que la afecte debe, por lo tanto, ser objeto de una cuidadosa evaluación sobre sus efectos.

Es un principio elemental, cuyo desconocimiento, palmario en este caso, demuestra que muchos de los funcionarios del Gobierno no están a la altura de las circunstancias.

Esta constatación abonará el malestar de quienes se sienten postergados por el encumbramiento de centenares de insignes inútiles en desmedro de personas más competentes para ejercer los puestos jerárquicos. Es una historia que viene de lejos, pero que alcanza en ocasiones niveles de paroxismo.

En última instancia, lo erosionado por yerros como estos es el principio de autoridad.

La sabiduría popular es rotunda: cuando la carne está baja, cualquier choco se le anima.

El rechazo unánime de la Cámara de Diputados a los despidos en Salud es indicio de un incipiente desmoronamiento oficialista, sobre todo puesto en perspectiva con rezongos internos previos que no tienen que ver con el rumbo del Gobierno, sino con el criterio para designar a sus ejecutores.

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