sábado 20 de abril de 2024
Cara y Cruz

Cola de paja le teme al fuego

Las corruptelas perpetradas por las gestiones anteriores son una cantera al parecer inagotable para el rabioso discurso contra la casta política. De allí obtiene Javier Milei insumos preciosos para legitimar sus disparates y sostenerse pese a la devastación económica que signa la primera etapa de su gestión.

No sería extraño que los equipos presidenciales se hayan provisto de reservas para ir soltándolas a la opinión pública de acuerdo a sus lineamientos estratégicos. En esa información podría radicar la explicación al terror que la política le tiene a la lengua y el frenesí tuitero del mandatario: el que tiene cola de paja, teme que le arda.

El más resonante de los últimos escándalos es de la contratación de seguros con la empresa Nación Seguros e involucra al expresidente Alberto Fernández y el excandidato a la Presidencia, Sergio Massa.

Fernández estableció por decreto en 2021 la obligatoriedad de que todos los organismos estatales contrataran las pólizas de seguro que requirieran sus gestiones con Nación Seguros. En las contrataciones se destaca hasta ahora la participación de dos “brokers” o intermediarios que cobraron suculentas comisiones por los trámites: Pablo Torres García, cercano a Massa, y Héctor Martínez Sosa, esposo de una secretaria de Fernández.

El enjuague fue destapado por Osvaldo Giordano durante su fugaz paso por la ANSES, que contrataba con Nación Seguros los seguros para los jubilados a los que otorgaba créditos. Antes de que asumiera Fernández, ANSES usaba autoseguros. También saltó la liebre en Gendarmería.

Hay una causa penal en marcha, en la que ya tomó intervención la Oficina Anticorrupción. La denuncia menciona un artículo del matutino Clarín que alude a “un negocio de 20.000 millones de pesos anuales y 300 millones en comisiones mensuales con los seguros y las comisiones de los intermediarios”.

Tamaño negociado se superpone a otros episodios grotescos por su nivel de angurria y abuso.

Los funcionarios, por ejemplo, acumulaban por sus viajes en Aerolíneas Argentinas pagados con fondos públicos millas que después podían utilizar para financiar sus periplos particulares.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se ocupó de aclarar que había anulado tal ganga en 2012, pero que Mauricio Macri y su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, la restituyeron.

Cristina prefirió no hacer aclaraciones sobre los 200 millones de pesos de deuda que dejó como clavo por los 194 vuelos que hizo a Santa Cruz en los dos aviones de YPF entre 2019 y 2023.

A diferencia de los buscas de sus funcionarios, ella no tenía necesidad de acumular millas para pagarse los viajes particulares porque contaba con la flota de la petrolera estatal, por cuya defectuosa estatización el país adeuda 16.000 millones de dólares.

Vaya a saberse qué más habrán descubierto o estarán en condiciones de descubrir los libertarios, pero la infinita trama de curros de sus predecesores les ha permitido hasta ahora prescindir de las alianzas y acuerdos clásicos, afirmados en la irritación que generan en una sociedad sometida al suplicio de la inflación sin freno. Es importante esto: los desaguisados de la casta le permititen a Milei ejercer su poder de modo autoritario y hasta antidemocrático.

Se entiende la humillante mansedumbre con que la mayoría de la clase política asimila los agravios de Milei. Exponerse a la línea de fuego del personaje podría resultar letal.

También son comprensibles las inquietudes por eventuales esquirlas del discurso que Milei dará mañana en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.

Como decía un viejo, curtido y cínico dirigente de la vieja escuela: “Lo grave no es que te calumnien, sino que te calumnien con la verdad”. n

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