miércoles 1 de abril de 2026
EDITORIAL

Camino virtuoso e incertidumbre

En la última década Catamarca vivió un proceso de fuerte crecimiento turístico. Logró posicionarse como un reconocido destino para los visitantes nacionales, pero también para los internacionales. El turismo es hoy, en Catamarca, como lo es también en Argentina, una política de Estado, factor clave para el desarrollo local, con gravitación directa e indirecta en otras actividades económicas.

Aún lejos del volumen de turistas y del grado de organización de las provincias líderes de la materia en la región, como Salta y Jujuy, Catamarca ha empezado a recorrer un camino virtuoso de crecimiento en cantidad y calidad que debe destacarse y del que no debe haber marcha atrás.

La articulación público-privada, que es clave para obtener potencia sinérgica, funciona mucho mejor en la actualidad que hace diez o quince años atrás, cuando persistían recelos, diferencias de criterios y hasta conflictos que empantanaban el recorrido.

La máxima expresión del crecimiento turístico en la provincia es la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. En los últimos años este evento ha batido récord de visitantes y ha crecido de un modo evidente en calidad, convirtiéndose en la fiesta más grande de la Argentina, no ya del invierno, sino de todo el año.

Según datos oficiales, en el último año Catamarca tuvo un crecimiento interanual del 13% de sus plazas hoteleras, que pasaron de 8.484 plazas registradas a 9.595. La cantidad de alojamientos registrados -en el registro de Prestadores Turísticos de la Provincia- se incrementó entre 2022 y 2023 un 22%, alcanzando hoy los 324 alojamientos. Del mismo modo, la cantidad de habitaciones disponibles se incrementó un 51% el último año, ofreciendo un total de 3.112 habitaciones.

La ocupación hotelera viene evidenciando un crecimiento sostenido en los últimos años, que se potenció en 2023, alcanzando un promedio anual del 72% a nivel provincial.

También se incrementó el servicio de guías turísticos registrados y el nivel de empleo registrado en el sector, que fue de un 20% de la mano de obra registrada en gastronomía y hotelería en la provincia.

La certeza del éxito en el camino que Catamarca viene transitando en materia turística colisiona, sin embargo, con la incertidumbre del nuevo período de gobierno que se inicia en pocos días más a nivel nacional. Las políticas de restricciones fiscales que se anuncian impactarán, más temprano que tarde, en el poder adquisitivo de los salarios, lo que a su vez redundará en una caída de la actividad turística. El fin de los incentivos implementados hasta ahora por el Estado, entre los que se cuenta por ejemplo el Programa Previaje, auguran un factor negativo adicional.

El desafío será, en consecuencia, aun mayor que el presentado hasta ahora. Considerando que el turismo necesita de un Estado presente y activo, debe sin embargo entenderse que gestionarlo con un agravamiento de la crisis exige más esfuerzo, creatividad y coordinación entre los actores protagónicos de la actividad.n

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