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Cara y Cruz

Autoproscripciones

La fractura oficialista precipitada por el cristinismo contrasta con una oposición que opera consistente a pesar de sus diferencias.

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17 de marzo de 2022 - 01:00

El acuerdo con el FMI para refinanciar el pago de la desmesurada deuda tomada por Mauricio Macri completará su trámite parlamentario hoy en el Senado.

El presidente Alberto Fernández pretendía robustecerse con el respaldo del Congreso, pero el proceso terminó con la profundización de la fractura en el Frente de Todos y la exposición de una fragilidad política que se hizo más evidente por la consistencia de la oposición, que votó el respaldo al entendimiento casi monolítica, con deserciones insignificantes, en Diputados, y anticipó el voto unánime de todos sus miembros para la sesión convocada para hoy a las 14 en la Cámara alta.

El diputado Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, que había renunciado a la presidencia del bloque oficialista en desacuerdo con las tratativas y su desenlace, se ocupó de enfatizar la disidencia en el plenario: bajó y votó en contra junto a otros 27 legisladores y la abstención de 13. Horas después su madre, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, difundió un video con las imágenes de su despacho apedreado por manifestantes durante los disturbios en la Plaza de los Dos Congresos que enmarcaron el debate y un pronunciamiento que marcó todavía más la ruptura al considerar el acuerdo con el FMI prácticamente una malversación del legado de su difunto esposo, el expresidente Néstor Kirchner.

Cristina destacó la “multitudinaria manifestación” contra “el plan económico del FMI”, que fue respaldado por gobernadores, sindicatos y organizaciones sociales que conforman el peronismo que viene sosteniendo a Fernández, a cuya gestión parlamentaria contribuyeron de modo determinante el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Tomás Massa, y el jefe de Gabinete, Juan Manzur.

Expresó su sorpresa por el hecho de haber sido atacada cuando fue ella “quien hizo frente a los fondos buitre y mantuvo fuera del país al FMI cumpliendo el legado de Néstor Kirchner”.

El paso siguiente de la secuencia abierta con la renuncia de Máximo, Andrés “Cuervo” Larroque, caracterizado dirigente de La Cámpora y secretario de Desarrollo de la Comunidad de Buenos Aires, recriminó a la Casa Rosada no ser lo suficientemente enfática en manifestar la aflicción por el ataque al despacho de Cristina.

Los reproches fueron respondidos por el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, y la vocera presidencial, Gabriela Cerrutti, pero Larroque redobló la apuesta.

“Se tiene que permitir la expresión de diferentes sectores que constituyeron el Frente de Todos; desde ya, el sector mayoritario y que se siente representado por Cristina. Estamos viviendo un momento de peligrosa autoproscripción de un sector de la fuerza”, dijo.

“Cuando opina un kirchnerista es un drama y se dice que se rompe la unidad, pero alguien cercano al Presidente dice cualquier pavada y no corre nada. O está la metralleta del off a la cual nosotros no abonamos, porque decimos las cosas en on y con la mejor buena voluntad”, añadió.

Es interesante que Larroque considere que quienes se autoproscriben del Frente de Todos sean quienes se alinearon con el acuerdo, ya que representan la mayoría institucional conforme a la distribución de los votos oficialistas en la Cámara de Diputados: fueron 91 votos entre los del Frente de Todos y otras facciones peronistas, contra 28 del cristinismo y 13 abstenciones. En el Senado se avizora una escena similar.

Más que una autoproscripción del forzado albertismo, parece asistirse a una autoproscripción del cristinismo, que llevó adelante en este caso del FMI una estrategia más opositora que la de los opositores.

A las incertidumbres sobre el futuro, intensificadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, se suma la inconsistencia del oficialismo que tiene a su cargo administrar el país liberado en lo inmediato del peso de la deuda.

Quien sea el autoproscripto del oficialismo, no parece haber elegido el mejor momento para pasar a la ofensiva.

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