miércoles 1 de abril de 2026
El Mirador Político

Advertencias en el país tribalizado

La gestión libertaria puede interpretarse como un encadenamiento de imposturas épicas montadas para encubrir la fragilidad institucional de origen.

Horas después de conseguir en la Cámara de Diputados que su veto al aumento a los jubilados quedara firme, Javier Milei recibió del Senado la sanción de la ley de financiamiento a las universidades y la derogación del DNU con el que había entregado 100.000 millones de pesos a la SIDE.

La victoria en Diputados demandó la colaboración de tránsfugas que impidieran a la oposición, cambiando su voto o ausentándose, alcanzar los dos tercios de los miembros del cuerpo presentes para insistir con la reforma jubilatoria. El bando libertario logró completar los 87 legisladores indispensables para blindar el arbitrio presidencial y Milei festejó el acontecimiento con la desmesura.

Los “héroes” del innegociable déficit cero en la batalla contra los “degenerados fiscales” serán agasajados con un asado en la Quinta de Olivos por privar a los pauperizados jubilados de un aumento miserable. Ajustes hubo en la historia del país, los ingresos de los jubilados han sido perpetua variable de tales políticas, pero no existen demasiados registros de que se los celebrara con tamaña obscenidad.

La oposición contestó al día siguiente en el Senado, con el financiamiento a las universidades y la anulación del DNU-SIDE. Milei anticipó que vetará el financiamiento y cargó sobre los legisladores las culpas por “cualquier hecho que ocurra hasta que la SIDE esté correctamente financiada y pueda recuperar sus capacidades vitales”.

La secuencia condensó en tres días la característica central del orden libertario. Triunfos postulados como resonantes, definitivos, fundacionales, relativizados en su alcance a vuelta de correo con la ratificación de su precariedad por las tribus parlamentarias.

Es una tensión que viene desde que Milei dio su discurso de asunción de espaldas al Congreso en diciembre: “mise en scènes” épicas contra una construcción de consensos más ardua debido a la crisis de liderazgos, la dispersión política y los problemas internos en la formación libertaria.

Restauración de la grieta

Con la selección de Cristina Kirchner como antagonista, Milei intenta reagrupar el archipiélago en torno a la vieja grieta, con él en el polo que ocupaba Mauricio Macri. Cristina aprovecha para tratar de retomar las riendas de un peronismo fragmentado por la derrota.

La restauración de la fractura se aceleró a partir de un intercambio de posteos de los líderes a través de la red “X” tras una carta de CFK en su rol de comentarista de una realidad sobre la que no asume responsabilidad alguna. En el final de esa jornada virtual, Milei le dedicó a la exvicepresidenta la “clase de economía gratuita” de su disertación en la 45° Convención Anual de Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) realizada en Mendoza.

Cristina le retrucó con su propia clase magistral el viernes, al recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional del Oeste en Merlo.

La infatuación histórica

La balcanización política obliga a Milei a negociar tema por tema. Empoderar a Cristina, supone, le sirve para condicionar a todos los actores: negarle apoyo es funcional al retorno del kirchnerismo. Es el mismo diseño que Macri implementó en su momento.

La infatuación histórica es engranaje central de la concepción libertaria. Disciplinado discípulo de la Escuela Austríaca, Milei no parece advertir que al abuso de las palabras puede generar el mismo efecto inflacionario que la emisión desbocada. La obsesiva utilización del concepto “hito histórico” para caracterizar sus medidas y planes ha terminado por despojarlo de sentido. Si todo es “hito histórico”, nada lo es.

La Ley Bases se propuso como “hito histórico” cuando se la presentó ante el Congreso, lo mismo que el mega DNU. El Congreso la sometió a jibarización durante seis meses antes de proceder a la sanción, hecho que también fue un “hito histórico”. A continuación, propuso el “hito histórico” del Pacto de Mayo con los gobernadores, firmado el 9 de Julio en Tucumán para darle más color épico.

La confirmación de estos episodios como “hitos históricos” está por verse. Sí fue una novedad histórica incontrovertible, en cambio, el rechazo al DNU-SIDE: es la primera vez que un DNU es impugnado por el Congreso desde que el instituto se creó en la reforma constitucional de 1994, lo cual debería inducir alguna reflexión sobre los elementos adicionales a las pretensiones del orador que debe reunir un “hito histórico” para serlo.

Genio y figura, sin embargo, el Presidente presentará hoy personalmente ante la Cámara de Diputados el Presupuesto 2025-Déficit Cero, al que calificó como “un hito histórico que marcará un antes y un después en la historia económica argentina”.

El que avisa no es traidor

Pero para apenas empezar a configurarse como “hito histórico”, el Presupuesto 2025 requiere la sanción del Congreso, condición “sine qua non” cuyo cumplimiento no está para nada garantizado. Enclaves parlamentarios ya anticiparon que no asistirán a la presentación de Milei por estimarla inconducente. No quieren contribuir como comparsa del espectáculo que el mandatario ofrecerá, se niegan a legitimarle institucionalmente la liturgia megalómana.

Un diputado recordó la presentación del libro “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica” en el Luna Park, que Milei protagonizó en mayo. “¿Se animará a cantar Panic Show en el Congreso?”, ironizó.

Capaz que algunos gobernadores estén presentes, nada se pierde con darle el gusto, pero el martes, desde el Consejo Federal de Inversiones, avisaron que el respaldo al “hito histórico” presupuestario exige acuerdos previos sobre un credo carente de herejes: los recursos para las provincias.

El documento fue firmado por los 23 mandatarios, luego de ratificar a Ignacio Lamothe como secretario general del CFI. Es un reclamo a la Nación que concluye en una advertencia, con mención concreta a la discusión por el Presupuesto.

Los mandatarios adelantaron que “buscarán los instrumentos adecuados para poder afrontar sus responsabilidades, tal como establece la Constitución Nacional, con los recursos correspondientes”, luego de señalar que “de cara a la discusión del Presupuesto 2025, las provincias argentinas propugnan por una distribución más equitativa entre la Nación y las Provincias de los recursos coparticipables”.

Marcaron como incumplimientos de la Casa Rosada la interrupción del financiamiento de la obra pública en los territorios provinciales, la caída de las transferencias corrientes y las deudas por las cajas previsionales no transferidas, pero el rezongo más significativo fue por Fondo Compensador del Transporte. “Se financia en forma específica a través del Impuesto a los Combustibles y que, sin embargo, se ha interrumpido”, expresaron. Es decir: la Nación se queda con toda la recaudación de un impuesto que debe compartir con las provincias.

Los gobernadores fueron esenciales como operadores para sacar la Ley Bases, a la que accedieron a cambio del Paquete Fiscal, que se discutió aparte.

¿Cuáles serán “los elementos adecuados” para pelear por sus recursos y “una distribución más equitativa”? En el pacto global por la Ley Bases desistieron de avanzar, por ejemplo, con la coparticipación del impuesto al Cheque.

El poder de fuego en el Congreso es un factor determinante y los gobernadores acaban de cerrar filas para defender sus cajas. Alianza de tribus en el país tribalizado, mientras se aproximan las elecciones de medio término.

El que avisa no es traidor.

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