A un año del comienzo de la cuarentena, que se extendió a nivel nacional varios meses con flexibilizaciones parciales en las provincias, Argentina se encuentra en el lugar número 30 en el ranking de los países en función de la cantidad de muertos por millón de habitantes, que es el modo más preciso para dimensionar el impacto de la pandemia de Covid-19 en el mundo.
Hubo momentos en los que nuestro país fue mencionado por la OMS como ejemplo a seguir por las medidas preventivas adoptadas y por el bajo nivel de contagios y de fallecidos. A partir de fines de mayo y principios de junio los casos fueron escalando y Argentina llegó a ocupar en noviembre durante algunos días el primer lugar a nivel global en la tasa de mortalidad. Luego los casos comenzaron a bajar y hoy la presión sobre el sistema de salud nacional está bastante aliviada respecto de muchos países del mundo y de algunos de la región, como Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú e incluso Uruguay, que con poco más de 3 millones de habitantes tuvo el pasado jueves 1678 casos, algo así como si en Argentina hubiese 20.000 casos en una sola jornada.
Doce meses después de iniciado el confinamiento en la gran mayoría de las naciones del planeta, ha quedado claro que aquellas que subestimaron el poder del virus y apostaron a medidas muy flexibles de distanciamiento y a la inmunidad de rebaño fracasaron rotundamente. Suecia fue un país mencionado como ejemplo a seguir por los sectores anticuarentena a partir de sus escasas medidas de protección, pero las estadísticas son elocuentes: tiene 1298 muertos por millón de personas (Argentina 1212), muy por encima de los números que exhiben otros países del norte europeo: Noruega tiene 122, Finlandia 146 y Dinamarca 413.
Estados Unidos y Brasil ostentan también pésimos números -reportan hoy en día 1647 y 1346 muertos por millón de habitantes, respectivamente-, debido fundamentalmente a la ausencia de voluntad política de los presidentes Trump y Bolsonaro de tomarse en serio la amenaza.
En el contexto nacional, Catamarca presenta en la actualidad un número impactante de contagios diarios, pero la tasa de letalidad es muy baja, debido a que los esfuerzos preventivos de los primeros meses permitieron preparar adecuadamente el sistema de salud y, cuando los casos empezaron a crecer, el avance en los tratamientos permitieron que los fallecimientos sean pocos en función de la cantidad de casos. Los casos hasta el viernes en nuestra provincia sumaban 10.339, apenas un poco menos que la vecina provincia de La Rioja, que ha contabilizado 10.698. Pero mientras Catamarca tiene 68 fallecidos, La Rioja 468.
A un año de comienzo de la cuarentena, entre los numerosos interrogantes que aun no tienen respuesta, una de las certezas, ratificada por las estadísticas, es que las medidas preventivas adoptadas al comienzo de la pandemia fueron necesarias, aunque hoy no pueden sostenerse de manera estricta por el daño que producen en la economía de los países. Los cuidados basados en el distanciamiento social y el uso de barbijo, sumados ahora al impulso a los procesos de vacunación, son las medidas que evitarán daños mayores que los ya causados.