miércoles 1 de abril de 2026
EDITORIAL

Cuadro favorable en contexto desfavorable

Por Redacción El Ancasti

La dificultad para establecer con cierto grado de precisión cuándo llegará el pico de contagio del Covid-19 a la Argentina se relaciona con el extenso territorio nacional, lo cual, en realidad, hasta hace cuestionar la validez o la importancia del dato. Para conocer la evolución de la pandemia lo más acertado es analizar las estadísticas distrito por distrito. Desde esta perspectiva es posible constatar cómo vienen descendiendo desde hace algunas semanas los casos en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), que era la región más comprometida del país, y cómo crecen en el interior de la provincia de Buenos Aires y en casi todas las jurisdicciones del interior del país.

La disminución –pequeña, pero disminución al fin- de la circulación del virus en el AMBA no hace descender la cantidad de casos a nivel nacional porque al mismo tiempo aumentan los contagios en otros grandes centros urbanos, como Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Bahía Blanca, Mendoza o San Miguel de Tucumán, por citar solo algunos. El virus, de a poco, se muda al interior.

Hace un mes, apenas uno de cada seis casos detectados era de personas que residían fuera del AMBA. Hoy es uno de cada tres. La tendencia se refleja también en la ocupación de las camas de terapia intensiva, ese registro al que debe prestársele mucha atención porque alerta sobre la posibilidad del colapso del sistema de salud. En agosto, apenas el 20% de las camas de terapia intensiva con pacientes que padecían de coronavirus estaba en el interior del país. Hoy ese porcentaje ha trepado hasta el 45%.
El corrimiento de las zonas de incidencia del virus es fenómeno visible en los países de gran extensión. En Estados Unidos, por ejemplo, durante los meses de marzo y abril, el coronavirus hizo estragos en la costa Este y luego de que los casos en esa zona bajaron rápidamente en mayo, comenzaron a subir en otros estados como Florida o California.

En Catamarca los casos también se han incrementado. Hace apenas 10 semanas, la provincia estaba libre de coronavirus. Hoy ya ha superado los 100 casos. Pero el impacto ha sido, hasta ahora, muy leve. No hay muertos por la enfermedad y el virus no tiene circulación comunitaria por el eficiente seguimiento de los contactos estrechos dispuesto por las autoridades provinciales.

Un dato a tener en cuenta es que en el resto de las provincias de la región los contagios han escalado exponencialmente, del mismo modo que los fallecidos por la enfermedad. Es imposible pronosticar hasta cuándo Catamarca presentará un cuadro tan favorable en un contexto tan desfavorable. La estrategia de prevención y de control del virus depende solo parcialmente de las decisiones gubernamentales. La otra parte le corresponde a la sociedad. Confiar demasiado en los buenos datos que exhibe actualmente la provincia puede ser contraproducente. Mirar con atención lo que sucede en las provincias cercanas como un anticipo probable de lo que sucederá en nuestro territorio, es una actitud recomendable para evitar comportamientos irresponsables que haya luego que lamentar.

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