El calentamiento global se hizo evidente por primera vez más allá de los límites de la variabilidad natural en la década de 1970. El calentamiento global es detectable incluso en el fondo del océano, en la superficie propia oceánica también, con anomalías negativas de temperatura con “inminente presencia del fenómeno de variabilidad de baja frecuencia de la “Niña”, que origina un menor ingreso de vapor de agua y humedad, minimiza registro de precipitaciones y produce variabilidad térmica diaria y otras oscilaciones climáticas de menor frecuencia todavía, que desde este noviembre hasta febrero 2021 inclusive no se descarta, sugiere explicar la magra cosecha de precipitaciones que pudiese darse con menor porcentaje en el continente, en especial en vastos sectores de Sudamérica, incluyendo el Noroeste Argentino y Catamarca, a pesar de que venimos de una sequía de largo plazo desde la primavera pasada en 2019 y el último verano-otoño, no dependientes de los mencionados fenómenos, que son de carácter estacional.
Las temperaturas medias globales de la superficie se han incrementando en razón de la acumulación de dióxido de carbono y otros gases, por acción antrópica, en partes superiores de la atmósfera. Por eso el desequilibrio energético, que se manifiesta no solo como calentamiento atmosférico superficial, sino también como derretimiento del hielo marino, terrestre, y sobre todo calentamiento de los océanos. Más del 90% del calor va a los océanos y el derretimiento del hielo terrestre provoca la suba del nivel del mar.
El calor de la atmósfera se ha irradiado hacia las capas más profundas de los océanos hasta el fondo marino en algunas áreas del Océano Atlántico y Pacífico. Actualmente se puede detectar el calentamiento global incluso hasta en el fondo del océano con calentamiento de 0.02 a 0.07 grados Celsius durante una década entre 2009 y 2019, que señalan que es "una tendencia de calentamiento significativa en las profundidades del mar, donde las fluctuaciones de temperatura generalmente se miden en milésimas de grado. La temperatura promedio en los lugares de los océanos aumentó en el transcurso de la década, pero el aumento de alrededor de 0.02 grados Celsius por década solo fue estadísticamente significativo a profundidades de más de 4.500 metros. Comprender mejor cómo los cambios de temperatura en las profundidades del mar podrían afectar las temperaturas de la superficie, ya que los océanos absorben gran parte del exceso de calor en la atmósfera derivado de “en años pasados, todo el mundo solía asumir que el océano profundo estaba inactivo”, dijo Chris Meinen, oceanógrafo de NOAA, en un comunicado sobre los hallazgos. “Pero cada vez que miramos, encontramos que el océano es más complejo de lo que pensamos”.




