EDITORIAL

Debate pluralista sin aprietes

jueves, 26 de noviembre de 2020 · 01:06

El próximo debate sobre el proyecto de aborto legal en el Congreso de la Nación amenaza con profundizar la grieta –otra más, de las tantas que dividen a los argentinos-, entre las personas que están a favor y las personas que están en contra. Las diferencias son lógicas y hasta deseables en una sociedad democrática y pluralista, pero tales disidencias no deberían escalar hasta situaciones que lindan con la violencia, como las que se ven venir o ya se han visto en los últimos días.

Grupos que se manifiestan abiertamente en contra de la iniciativa enviada por el Ejecutivo nacional organizan escraches en los domicilios particulares de los legisladores que están a favor de la legalización del aborto. La semana pasada la víctima de esta suerte de “apriete” fue el diputado de Juntos para el Cambio Facundo Suárez Lastra, que había anticipado su voto favorable. El objetivo será este jueves, de acuerdo con una convocatoria que se viraliza en redes sociales, la diputada del Frente de Todos Laura Russo, que es una férrea defensora del derecho femenino al aborto y que ya en junio de 2018 votó a favor del proyecto que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.

Las convocatorias a los escraches van acompañadas del hashtag “La Vida No Se Debate”, que es toda una declaración de fundamentalismo, pues niega la posibilidad del intercambio de opiniones desde una postura maniquea y, obviamente, reduccionista.

El anterior tratamiento del proyecto de legalización del aborto, ocurrido en 2018, transitó en sus primeros meses por un proceso bastante enriquecedor, con exposiciones, a favor y en contra, que sumaron mucha información y argumentos sobre un tema que, hasta entonces, había sido escasamente debatido en la Argentina. Sobre el final de ese proceso, sobre todo al acercarse el momento de la votación clave en el Senado de la Nación, las controversias fueron adoptando un tono de enfrentamiento que desnaturalizó el clima de convivencia democrática que se había vivido hasta entonces.
Incluso luego del rechazo de la Cámara alta las diferencias se exacerbaron, y algunas facciones de los grupos autodenominados “pro vida”, que habían logrado organizarse en torno al rechazo de la ley, fueron por más y empezaron a cuestionar incluso los procedimientos de abortos autorizados por la ley, intentando impedirlos y, en algunos casos, lográndolo.

Las disidencias en torno al proyecto de aborto legal no deberían escalar hasta situaciones que lindan con la violencia.

El tiempo de debate en torno al actual proyecto será bastante más acotado que el de hace dos años. Es lógico que los plazos sean menores esta vez, pues el grueso de los aportes extra Congreso se llevó a cabo hace dos años y medio, y la sociedad hoy está mucho más informada sobre la problemática que a principios de 2018, cuando comenzó el debate del primer proyecto.

Más allá del resultado de la votación en el Senado –se descuenta que en la Cámara baja el proyecto será aprobado- lo deseable es que se respete la decisión del Poder Legislativo y se eviten episodios de violencia como los escraches y los aprietes, que lamentablemente están precediendo a la discusión formal en las cámaras.n

Otras Noticias