Al establecer las coordenadas del juego opositor, la convención del radicalismo provincial precipitó los ajustes en el oficialismo, ya en la cuenta regresiva para la definición de las candidaturas, que deben presentarse en un par de semanas.
El objetivo principal de la alianza FCS-Cambiemos es recuperar el control de la Municipalidad de la Capital, aprovechando que Raúl Jalil, que irá en la boleta del FJV en otra categoría, muy probablemente en la de Gobernador, no será candidato a la Intendencia.
Ganar la Provincia sería para la oposición un extra y un acontecimiento extraño: en prácticamente todas las elecciones distritales que se vienen disputando desdobladas de las nacionales, los oficialismos fueron ratificados.
La convención fue una exhibición de fuerza de la orgánica radical dirigida a la interna y sirvió para afianzar a los precandidatos de ese sector, que son el rector de la UNCA, Flavio Fama, para la Capital y el médico Roberto Gómez, para la Gobernación. Ambos estuvieron presentes en una escena que reunió a los intendentes radicales, la estructura territorial de base.
El senador nacional Oscar Castillo descargó en la ocasión una fuerte arenga en la que avaló a Fama y esbozó el diseño electoral, que apunta a sumar a la Capital en la lista de comunas en manos de la UCR.
Se le negó a las líneas referenciadas en el diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral y el ex intendente de la Capital Ricardo Guzmán, que no tienen representación en los organismos partidarios, incorporarse a la Junta Electoral que fiscalizará las PASO. Recién podrían entrar si deciden armar listas aparte, pero en la mesa de acción política se procurará evitar la confrontación y confeccionar una lista única al menos en las candidaturas de diputados nacionales, Gobernador e intendente. Podría haber disputa para dirimir la lista de diputados provinciales y las concejalías por circuito.
El cabo suelto es el diputado provincial Rubén Manzi, jefe de la Coalición Cívica, que no ha resignado sus aspiraciones a la Gobernación. Su precandidatura podría ser el canal de expresión el brizuelismo y el guzmanismo, muy limitados en su margen de maniobra, en caso de que las tratativas con la orgánica no prosperen.
La intención de la orgánica es que Manzi forme parte de la oferta en otro escaque, que refuerce la impronta capitalina de Fama y Gómez. Podría ser la diputación nacional, la senaduría por la Capital o la cabeza de la lista de diputados provinciales. Los sondeos en tal sentido han sido hasta el momento infructuosos.
El boceto del Gobierno se traza alrededor de la tracción de los tres primeros tramos de la boleta electoral, con la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández en la cima. De allí siguen los candidatos a diputados nacionales y gobernador, que serán para la gobernadora Lucía Corpacci y el intendente Jalil, en cualquier orden. El trío arrastrará, estiman, lo que viene debajo, también al candidato a intendente de la Capital, una refriega que avizoran difícil.
El sentido de la tracción es inverso al del FCS-Cambiemos, que va desde los intendentes a las postulaciones superiores, incluida la “mochila de plomo” de Mauricio Macri.
Aunque Fama todavía deba atravesar el tamiz de las negociaciones en el radicalismo y el FCS, donde hay otros aspirantes a la Intendencia capitalina, está muy instalado como candidato. Esto le permite al Gobierno encuestar mejor para cerrar su propuesta en el distrito en el caso de que el diputado nacional Gustavo Saadi desista de postularse.
Los precandidatos alternativos más visibles son el secretario de Vivienda Fidel Sáenz, aliado de Saadi en el Grupo Esperanza; su par en Deportes, Maximiliano Brumec, y el ministro de Salud Ramón Figueroa Castellanos, presidente de la Junta Capital del PJ. Si no va Saadi, cada uno será medido contra Fama y en función de los resultados se decidiría. No se descartan unas PASO.
La otra definición en veremos es la del compañero de fórmula del candidato a Gobernador, sea Corpacci o Jalil.
Más fuerte que el resto suena el ministro de Obras Públicas, Rubén Dusso, pero también están en la baraja Figueroa Castellanos y algún senador. Otra alternativa es llevar una mujer, como la diputada Cecilia Guerrero o la senadora nacional Inés Blas de Zamora.
En las encuestas se ensayarán diversas combinaciones.
Vidriera y plataforma
La Capital es el campo de batalla más interesante. Como era un hecho la salida de Jalil, que forma con Corpacci la dupla mejor posicionada en el elenco político provincial, los aspirantes a sucederlo, sean oficialistas u opositores, vienen tejiendo desde hace bastante.
En los dos bandos, el cierre tiene que ser impecable para neutralizar fugas, intrigas intestinas y maniobras de corte de boleta el día de los comicios, porque todos los actores saben que quien gane el distrito quedará inmediatamente posicionado para catapultarse hacia la Gobernación.
La incidencia del volumen electoral capitalino –casi el 45% del padrón provincial- y la gran visibilidad que proporciona el cargo de Intendente está confirmada por los hechos.
De la Capital saltó Eduardo Brizuela del Moral a la Gobernación. Antes de intendente, había sido rector de la UNCA. Qué parecido al camino que se plantea Fama.
De la Capital también se apresta a dar el salto Jalil.
Esto constituye una dificultad adicional para el diseño de la oferta. Cualquier proyecto de poder que apunte a la Casa de Gobierno, y son varios, tiene que considerar lo arduo que resultará competir luego con el intendente capitalino.
La actividad política no se caracteriza por la generosidad. Los cálculos de quienes pretenden seguir en carrera y crecer después de octubre incluyen la especulación sobre la conveniencia de que adversarios internos se asienten en la plataforma de lanzamiento capitalina. Y es obvio: una derrota devaluará al derrotado para el mediano plazo.
Por eso la jugada en Capital se estudia con tanta meticulosidad, sobre todo en Casa de Gobierno, que es la que más arriesga. En la evaluación de los problemas que pueden surgir están los daños que podrían provocar una o más listas filo-peronistas chupando votos por fuera, pero también el eventual impacto de la interna pos Corpacci.