CARA Y CRUZ

La amenaza de la infiltración

...La infiltración de las fuerzas de seguridad está en la naturaleza del negocio del narcotráfico, que se expande...
martes, 18 de junio de 2019 · 04:34

La semana pasada fue capturado, junto a otras cuatro personas, un oficial subinspector de la Policía de la Provincia involucrado en una red de narcotráfico, y una cabo de la fuerza, que sería su pareja, quedó vinculada a la causa que sustancia el Juzgado Federal. 
De acuerdo con lo que informó el juez Miguel Ángel Contreras, las detenciones fueron resultado de la misma investigación por la cual cayeron 9 narcotraficantes en Tucumán y Santiago del Estero. 
La extensión de las grandes organizaciones narcos hacia territorio catamarqueño no es novedad, está en la naturaleza del negocio. La participación de un policía en la urdimbre marca una inquietante evolución en este proceso.

Imposible no remitirse al extraño incidente que se produjo la noche del 3 de diciembre del año pasado, cuando efectivos del puesto caminero de El Portezuelo descubrieron al subcomisario Nolberto Enrique Valdez, segundo en la jerarquía de la Dirección de Drogas Peligrosas, en situación equívoca con un supuesto “datero”, en un móvil de la repartición. 
La situación fue informada al comisario inspector Rubén Rosendo Cárdenes, que llevaba unos pocos días al frente de Drogas Peligrosas, quien a su vez dio parte a la cúpula policial porque no tenía la menor idea de qué misión podía estar cumpliendo su subordinado. 

Se inició un sumario para investigar la conducta de Valdez, que tomó licencia. Cárdenes, que había dado cuenta del raro episodio, pasó a ser segundo en Drogas Peligrosas y fue reemplazado en la jefatura de esa área por el comisario Daniel Ponce.
El misterioso modo con que las autoridades llevaron adelante el enroque aumentó las lógicas suspicacias devenidas de que se produjera inmediatamente después de destaparse un hecho por lo menos sospechoso, dicho esto sin abrir juicio sobre el proceder de Valdez.
El jefe de Policía, Orlando Quevedo, negó primero el cambio, pero el propio comisario Ponce lo confirmó a la prensa. 


La comedia fue aderezada con una de las típicas incursiones virtuales del secretario de Seguridad Marcos Denett, quien en su muro de facebook desmintió la noticia publicada por El Ancasti. “Prensa que miente no sirve. No compren más este diario. Esta tapa es falsa de falsedad absoluta. Por suerte la comunidad catamarqueña ya lo sabe!!!”, recomendó. Como es habitual –el hombre no aprende de la experiencia-, tuvo que tragarse sus palabras y adaptar su discurso a la realidad.

“No hay ninguna irregularidad. Nosotros desde un origen planteamos la jerarquización y especialización de todas las áreas. Por eso es que designamos generales en las áreas más importantes y sensibles. La designación de Cárdenes era absolutamente transitoria hasta la designación de un oficial superior”, explicó, sin aclarar en qué consistía la falacia que había denunciado antes.


En la primera quincena de febrero Valdez, que pudo explicar lo que estaba haciendo la noche del “datero” volvió a ocupar el segundo puesto en Drogas Peligrosas y Cárdenes fue trasladado a Ancasti.
Sobre este incidente de El Portezuelo se superponen errores, sugestivos por lo elementales, en algunos procedimientos antidrogas, que terminaron precipitando la nulidad de las causas federales. Integrantes de la Justicia Federal y autoridades del área de Seguridad de la Provincia protagonizaron algunas polémicas a raíz de estos operativos defectuosos.
Ahora que un policía fue atrapado con sus cómplices en la comercialización de veneno prácticamente con las manos en la masa, se hace más evidente la necesidad de aclarar de inmediato las situaciones extrañas que involucren a miembros de las fuerzas de seguridad, para acotar lo más posible la acechanza de la infiltración narco en las fuerzas de seguridad.n