martes 12 de mayo de 2026
Lo bueno, lo malo y lo feo

San Martín y Belgrano, sus decisivas influencias en la declaración de la independencia

El Gral. José de San Martín se desempeñaba como gobernador intendente de Cuyo para comienzos de 1816 y se encontraba abocado también a la organización del Ejército de los Andes. Para esa época, se aprestaba a sesionar el Congreso en Tucumán.

La gravedad que había adquirido la inestable situación política en el Río de la Plata volvía temerosos a muchos congresales. Advirtiendo José de San Martín la situación, se decidió a influir poderosamente en las decisiones del Congreso. Vinculado por lazos amistosos con los diputados cuyanos, les escribía para alentarlos a una pronta determinación, logrando inclinar a los diputados a tratar rápidamente la declaración de la independencia de España.

Desde Mendoza, San Martín planificaba su vasto plan de cruzar la cordillera de los Andes y liberar a Chile, pasando de allí al Perú, extendiendo hasta allí la revolución. Al hacerse cargo del Ejército del Norte se había dado cuenta de que la poderosa resistencia española estaba radicada en el Perú y que todo triunfo sería transitorio mientras no se expulsara a los ejércitos realistas en Lima.

Para poner en marcha su plan continental era necesario previamente asegurar los destinos de las Provincias del Río de la Plata. No podía pretenderse extender una revolución que no estaba reafirmada en su propia cuna, San Martín sabía que no era lo mismo intentarlo sin tener detrás el apoyo de una nación decidida, y para ello era necesaria la declaración de independencia.

En testimonio de sus esfuerzos por la causa de la independencia, le escribía a Tomás Godoy Cruz, representante de Mendoza: "... Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra Independencia. Es ridículo acuñar moneda, tener pabellón y escarapela nacional, y por último, hacer la guerra al soberano de quien dependemos y permanecer a pupilo de los enemigos. ¿Qué más tenemos que decirle? Con este paso, el Estado ganará un cincuenta por ciento. Y si tiene riesgos, para los hombres de coraje se han hecho las empresas".

 

Como ésta, muchas otras cartas dirigirá San Martín a Laprida, Oro, Maza, Pueyrredón solicitando desesperadamente la tan ansiada declaración.

Pocos meses antes, en el mismo momento que comenzaba las sesiones el Congreso, retornaba a Buenos Aires habiendo cumplido su misión diplomática en Europa el creador de la bandera, Manuel Belgrano, quien fue designado nuevamente al frente del Ejército del Norte tras el fracaso del general José Rondeau en la tercera campaña al Alto Perú, y a instancias del propio San Martín, quien en carta del 12 de marzo de 1816 había escrito a Tomás Godoy Cruz: "En el caso de nombrar a quien deba reemplazar a Rondeau, yo me decido por Belgrano; éste es el más metódico de lo que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural; no tendrá los conocimientos de un Moreau o Bonaparte en punto a milicia, pero créame que es lo mejor que tenemos en América del Sur".

El 17 de mayo, el nuevo director Pueyrredón solicita la presencia del recién llegado a la ciudad de Tucumán. Belgrano, inmediatamente arribado al jardín de la república, será recibido en sesión secreta del congreso el 6 de julio y allí expondrá las novedades de la política europea y a través de un encendido discurso impulsará a los diputados presentes, presididos por Francisco Narciso de Laprida, a declarar la independencia.

A raíz de lo expuesto por Manuel Belgrano y ante la insistencia de San Martín a través de los diputados por Cuyo, finalmente en la sesión del 9 de Julio de " 1816 se consideró como primer punto del temario la libertad e independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica de la dominación de los reyes de España y su metrópoli; así el Congreso de Tucumán realizó la gran patriada, a puro coraje como sostiene Mitre, de declarar la independencia, la que quedó plasmada en la famosa Acta de la Independencia.

De esta forma, finalmente el Congreso dio el golpe magistral de la Declaración de la Independencia con la impronta de Belgrano y San Martín, quienes si bien no rubricaron el acta con su firma, sin duda plasmaron sus ideas de libertad e independencia a través de los diputados del norte y de cuyo que respondían a sus designios. Y fueron precisamente Belgrano y San Martín, formados a la luz de las ideas de la ilustración y bajo el influjo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente de Francia el 26 de agosto de 1789, quienes se erigieron en los líderes y conductores de la lucha por la libertad.

La Declaración de Independencia permitió finalmente a San Martín iniciar el cruce de los andes y su épica gesta libertadora.

Así como el 25 de mayo de 1810 no hubiese sido posible sin la acción de los "hombres de mayo", sin lugar a dudas podemos asegurar que el Congreso de Tucumán y la Declaración de la Independencia fue obra de la perseverancia, trabajo, esfuerzo, ideas y convicciones de nuestros padres fundadores: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y su amigo y hermano de causa el Libertador de América José Francisco de San Martín.

A un año ya de haber celebrado el bicentenario de nuestra independencia es preciso recorrer la vida y obra de estos próceres, y a partir de allí difundir, recordar y poner en práctica sus enseñanzas, principios y valores; dejando de lado nuestras diferencias, retomando el camino del diálogo y el esfuerzo conjunto, y fundamentalmente anteponiendo el interés general y el bien común por sobre las rencillas particulares, divisiones internas e intereses mezquinos, con la visión de una patria próspera, equitativa, soberana, justa y libre para todos los que habitamos este hermoso suelo argentino como dignos herederos de su legado.

Coronel (r) Eduardo Mendizábal

Asociación Cultural Sanmartiniana

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