domingo 22 de marzo de 2026
EDITORIAL

Personas de carne y hueso

La crisis que vive la economía argentina se manifiesta a diario...

Por Redacción El Ancasti
La crisis que vive la economía argentina se manifiesta a diario en las estadísticas que publica el INDEC y las consultoras privadas. Los números marcan las dificultades para salir de una pronunciada recesión, y cómo el enfriamiento de la economía ha impactado en los niveles de consumo.

Los famosos "brotes verdes” se reducen a sectores muy específicos de la economía, pero en términos generales los indicadores confirman que la situación es preocupante y que se necesitan de políticas consistentes que reviertan la tendencia hacia la baja que se registra desde hace un año y medio.

Detrás de los fríos números hay personas de carne y hueso que están en situaciones de grave vulnerabilidad, historias que no son visibles cuando se analizan los grandes números macro.

Pero cuando se desagregan algunas variables, es más sencillo acceder al conocimiento, aunque sea parcial, del impacto que la crisis está teniendo en esos sectores vulnerables. 

Se sabe, por ejemplo, que el consumo ha caído notablemente en los últimos meses, pero si se analiza la baja en las ventas de algunos productos en particular se infiere la naturaleza de la incidencia de la recesión.

Según un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda, el año pasado el consumo de leche cayó más de un 25 por ciento y alcanzó el punto más bajo desde la salida de la crisis de 2001; el consumo de manzanas y peras bajó un 15 por ciento; el de manteca un 13; y el de yogur casi el 10. 

El trabajo sostiene que la crisis produjo un descenso no solo en el volumen de consumo de productos alimenticios de primera necesidad en la población, sino que también generó un retroceso en términos de la calidad de los alimentos consumidos. 

Estos datos se explican también a partir de la información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, que señala que la evolución de los precios de la canasta alimentaria básica es superior al índice general de la inflación. Es decir que el incremento en los precios de los alimentos que consumen las familias de más bajos ingresos es mayor que el del resto de los productos.

Otro informe, elaborado por la Universidad Católica Argentina, va en el mismo sentido que los anteriores: indica un crecimiento de la pobreza y de la indigencia en 2016 respecto de 2015. 
Es necesario apuntar que de acuerdo con lo que siempre aseveran los especialistas en desarrollo social, el deterioro en la cantidad y calidad de los alimentos provoca tanto un aumento de la desnutrición como de la obesidad. 

Respecto de la desnutrición, el informe de la Universidad de Avellaneda consigna que "el retraso en el crecimiento (baja talla) y el bajo peso (bajo peso para la edad) afectan el potencial de los niños para lograr un crecimiento y desarrollo completo, y son una de las principales formas en que la desigualdad y la inequidad se expresan”.

De modo que revertir el proceso de caída de la economía no puede ser entendido como una urgencia electoral de un sector político en particular, sino como una necesidad de evitar las secuelas inexorables que la pobreza deja en los sectores más vulnerables.

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