27 de agosto de 2016 - 04:15 Por Redacción El Ancasti En tiempos de vacas flacas, la pelea por los recursos fiscales puede volverse encarnizada. Pelea entre los sectores, pero también entre las jurisdicciones.
Un decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Mauricio Macri que reorientaba recursos presupuestarios por un valor de 70.000 millones hacia obras a realizarse en un gran porcentaje en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, perjudicando al resto de las provincias, fue frenado en una comisión bicameral del Congreso.
Legisladores de la oposición denunciaron que ese dinero iba a salir del Plan Belgrano, pensado como un proyecto estratégico de desarrollo para el Norte Argentino del cual por ahora, solo hay anuncios.
El mencionado plan, según el anuncio realizado durante la campaña electoral, consiste en la inversión durante el lapso de diez años de 16.000 millones de dólares para el desarrollo integral de la región, lo que generó enormes expectativas en nuestras provincias, condenadas a un atraso crónico respecto del resto de las jurisdicciones, en particular las ubicadas en la zona núcleo de la Pampa Húmeda.
El problema es que, pasado casi nueve meses de la asunción del nuevo gobierno nacional, no hay precisiones respecto de qué obras se incluirán en el plan, ni cuáles serán las fuentes de financiamiento, ni siquiera cuándo arrancará el proceso.
Un diputado nacional salteño, Pablo Kosiner, presentó días pasados en el Congreso de la Nación un pedido de informe al Ejecutivo respecto del Estado y la evolución del Plan Belgrano.
La inquietud, en vista de la falta de información, es razonable. Lo que el legislador pide es compartido por casi toda la clase dirigente -política, empresarial, sindical- de las diez provincias que integran el Norte Grande: identificar el total de las obras que se realizarán, cuál será su presupuesto y su tiempo de ejecución, por ejemplo, además de cuáles serán los criterios para las licitaciones de las obras que están comprometidas en el programa.
La reactivación de la obra pública, paralizada desde hace casi un año, es una necesidad imperiosa. Habrá que decir, por ejemplo, que en la ejecución presupuestaria de los primeros seis meses, el gasto Público Nacional cayó un 28,5% y la inversión un 19,8% respecto de 2015, lo que repercute negativamente en el empleo y la actividad económica en general.
En sentido similar, legisladores que integran la Comisión de Economías y Desarrollo que preside la catamarqueña Myriam Juárez, pidieron el jueves explicaciones similares a técnicos del programa, que explicaron, según dan cuenta las informaciones parlamentarias, generalidades sobre el impacto previsto del programa, pero ninguna precisión al respecto.
A la mala noticia de la falta de evidencias de la puesta en marcha efectiva del Plan Belgrano, se le contrapone, como necesario equilibrio, el estado de alerta de la dirigencia de las provincias del norte, que están empezando a pedir explicaciones sobre las dilaciones y a evitar que los recursos de las provincias más pobres se reorienten a zonas de gran densidad electoral, donde están en grandes cantidades los votos que faltan en el norte.