domingo 22 de marzo de 2026
EDITORIAL

Resguardo a la producción local

Los problemas de rentabilidad que vienen padeciendo las...

Por Redacción El Ancasti
Los problemas de rentabilidad que vienen padeciendo las economías regionales en el último lustro se han visto agravadas de manera considerable en lo que va del año por la apertura de importaciones.

Los primeros indicios negativos se advirtieron en sectores industriales como por ejemplo el textil. El arribo de productos elaborados en países asiáticos, donde el costo laboral es sustancialmente más bajo que en nuestro país, determinó que el mercado se inundara de prendas de vestir cuyo precio de venta es menor que el costo de producción de las que se elaboran en la Argentina.

Otro factor que afecta a la producción nacional es la reapertura al acceso directo por parte de los consumidores a la mercadería del exterior, a través de internet, el denominado servicio puerta a puerta.

Las mayores amenazas se observan en lo relacionado con el ingreso masivo de alimentos de otros países pero que también se producen en la Argentina.

La clave para entender la lógica de la ola importadora es la vigencia del sistema de licencias automáticas de importación, que tienen un trámite expedito de aprobación, no superior a las 48 horas. Hasta el año pasado regía la protección paraarancelaria que brindaban las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, lo cual implicaba un resguardo a la producción local.

El factor clave para explicar la suba de importaciones es que los alimentos dejaron de contar con (DJAI) y ahora están bajo el sistema de licencias automáticas de importación, cuyo trámite tiene luz verde en 48 horas.

Según estadísticas proporcionadas por el propio Indec, crecieron sustancialmente las importaciones de frutas y hortalizas, carne porcina y pollo, por ejemplo.

Las naranjas, que se producen en varias provincias argentinas, no habían ingresado del exterior en 2015. Pero en el primer semestre de este año se importaron 3542 toneladas de España y México. 

En el caso de las mandarinas, que se producen en Catamarca para el mercado local, ingresaron 45 toneladas de Uruguay.

Del mismo modo, ingresan grandes cantidades de alimentos –como pollos, cerdos y lácteos- que se han producido históricamente en la Argentina, no solo para abastecer al mercado interno, sino también para exportar. La tendencia se ha invertido este año.

Lo mismo sucede con las frutillas, que se producen por ejemplo en Tucumán. Este año la importación supera hasta el momento las 70 toneladas.

En el caso de las ciruelas, las compras a Chile sumaron casi 900 toneladas en el primer semestre, diez veces más que en el mismo período de 2015.

La ganadería porcina ha sido uno de los sectores más afectados por la apertura importadora. Entre enero y junio ingresaron al mercado argentino casi 10.000 toneladas de carne de cerdo cuyo origen es Brasil y Dinamarca.
En vista del daño que la apertura indiscriminada de productos que llegan del exterior genera en la economía local, deberían atenderse los reclamos de los productores, en algunos casos transformados en proyectos concretos, orientados a regular de alguna manera el ingreso de las importaciones más allá de lo prudente.
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