miércoles 11 de febrero de 2026
Especial

Las superbacterias y las olimpiadas de Río de Janeiro

Especial para El Ancasti. Por Rodolfo Schweizer-Junio 2016

Por Redacción El Ancasti

Uno no puede menos que sumarse a la preocupación mundial por la detección de bacterias resistentes a todos los antibióticos conocidos hasta ahora. Mucho más cuando el hecho se da en un país hermano con el cual tenemos frontera, Brasil. Peor aún si a la condición geográfica se le agrega el comportamiento cuestionable de parte de quienes deberían velar por la seguridad de un evento internacional, como son las olimpiadas a desarrollarse en pocas semanas más.

El problema fue revelado al mundo por la agencia internacional Reuters en su sitio en inglés.

El peligro a que alude el artículo es que ahora estas bacterias fueron halladas en las aguas de las playas de Río de Janeiro, justamente en lugares turísticos por excelencia y donde están programadas varias competencias olímpicas a partir del 5 de agosto próximo. La denuncia tiene relación directa con la falta de eficiencia del  sistema de tratamiento de residuos cloacales de Río, al cual se califica como totalmente inseguro para la salud.

La agencia informativa revela haber tenido acceso a dos artículos científicos todavía no publicados, los cuales fueron presentados en San Diego, California, durante la Conferencia Inter-Científica sobre Agentes Antimicrobiológicos y Quimioterapia.

En el primer informe se mencionan como afectadas 5 playas: la de Copacabana, donde se harán las competencias de triatlón en natación, más las de Ipanema, Lebion, Botafogo y Flamengo.

El informe aclara que esto no es nuevo, ya que en 2014 el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC) detectó las superbacterias en lugares de la Bahía de Guanabara.

El segundo informe, producido por el laboratorio de la Fundación Oswaldo Cruz del Gobierno Federal de Brasil y a ser publicado en julio por la Asociación Americana de Microbiología, informa del descubrimiento de genes de la superbacteria en el lago Rodrigo de Freitas en el mismo Río de Janeiro y en un río que desemboca en la Bahía de Guanabara, sin especificar su nombre.

Las causas de esta contaminación bacteriológica es clara, según el informe: los residuos hospitalarios y de las viviendas de la población que son arrojados en bocas de tormentas, arroyos, canales y ríos que cruzan la ciudad y desparraman la bacteria.

En Brasil la situación fue denunciada por científicos como la profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro Renata Picao, quien no tuvo problemas en denunciar que esto es producto de la irresponsabilidad sanitaria del gobierno hacia 12 millones de habitantes en Río.

Sus estudios y conclusiones, basados en muestras tomadas a lo largo de un año entre 2013 y 2014 de los sitios arriba mencionados, han sido respaldados por su universidad.

Más aún, no tuvo empacho en sugerir que su propio país ha violado la promesa ante las autoridades olímpicas de ofrecer cursos de agua limpios para ganar el derecho a ser la sede de las olimpiadas.

Irónicamente, ella hizo estas denuncias desde su laboratorio inundado por el olor nauseabundo de las cloacas de su ciudad!

Actualmente, la gravedad de la situación ha puesto a la defensiva a la empresa Cedae, encargada del control de residuos cloacales, según ese reporte. Por ahora está ante la posibilidad de tener que enfrentar una acusación formal de crimen medio ambiental. También está bajo investigación por el uso dado a miles de millones de dólares desde los años 90, fondos que estaban destinados originalmente a mejorar el sistema cloacal y la calidad del agua  de la Bahía de Guanabara.

Hasta ahora, según el reporte, el mal manejo del sistema cloacal en Río ha favorecido la propagación de enfermedades endémicas entre los más pobres, que incluyen problemas gastrointestinales y pulmonares, hepatitis A y condiciones severas en el corazón y el cerebro.

Como ya es práctica en situaciones como estas, el Comité Olimpico se lava las manos en los temas referidos a la calidad del agua en espacios recreativos, los mismos que se usarán en las olimpiadas: transfiere el problema a las autoridades del Estado, en este caso la empresa Inea.

Inea a su vez se defiende aduciendo que sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y que la búsqueda de superbacterias en el agua no es parte de su responsabilidad. Peor aún, aduce que no hay estudios sobre el tema. Nos preguntamos qué dirá la profesora Picao ante semejante declaración.

Lo que está pasando en Brasil con este problema y de frente a las olimpiadas a comenzar en pocas semanas obliga a una reflexión sobre nuestra propia situación. El estar a miles de kilómetros de Río no nos garantiza que estas bacterias no lleguen aquí. Tampoco estamos seguros que ya no estén. La acusación a los "virus hospitalarios” salva la situación.

Sin embargo, la prevención también abarca otros aspectos sociales que se deben asumir y corregir, si es que no queremos lamentarnos más tarde..

Nos referimos al descuido con los desperdicios personales que gran parte de la gente exhibe y es admitido como "normal.” Difícilmente que alguien se salve, tampoco el que aquí escribe. Nos referimos a las pequeñas cosas que tiramos al paso y de paso, como quien cree que nada tienen que ver con nuestra vida ni con nuestra salud.

Y no es así. Desde el  "pucho” pisado en la vereda a la etiqueta vacía de cigarrillos tirada en la calle; desde el pañal sucio arrojado al baldío hasta la botella de plástico tirada entre los yuyos son actitudes que no solamente revelan nuestra irresponsabilidad, sino que nos empobrecen como sociedad, porque alientan una forma de ser equivocada frente al medio ambiente y nuestros semejantes.  

Por eso, así como los brasileños deberían preocuparse por lo que pasa por su hermosa Bahía de Guanabara, sobre todo por la responsabilidad que les cabe frente a los deportistas y los turistas que les llegarán, aquí en Catamarca corresponde preguntarse cómo se maneja el cuidado sanitario del Fariñango, del Río del Valle y los cientos de baldíos que son tierra de nadie y que mucha gente usa para tirar sus residuos.

Ni hablar de la eficiencia del tratamiento de nuestros residuos cloacales.

Y si bien el Estado es el encargado de crear y llevar adelante estas cosas, también la sociedad debe hacer su parte comprometiéndose a hacer algo por sí misma y dejar de esperar que le solucionen todo desde arriba.

En Brasil, permítaseme decir, el tema es tratado con altanería por no decir irresponsabilidad. Primero fue la duda de que terminaran los estadios a tiempo, de lo cual no se sabe mucho por estar atorados con los problemas políticos  Ahora el mal usado orgullo nacional tampoco lo permite.

Como si ello fuera poco, se suma la denuncia del informe arriba mencionado que ha circulado por el mundo. Nos preguntamos si aún en estas circunstancias algún deportista estaría dispuesto a cambiar 15 minutos de fama por la posibilidad de hacerse receptor de una bacteria que, según se dice, pasa a vivir en estado dormido en nuestro organismo, esperando su turno para actuar algún día que nos encuentre mal parado e infectando genéticamente, de paso,  a las demás bacterias normales que nos habitan.

No es en vano recordar a esta altura lo que dice el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC): que el nuevo tipo de bacterias resistente a todos los antibióticos causa la muerte del 50% de las personas afectadas, sobre todo entre aquellas personas con su sistema inmunológico débil, especialmente ancianos y niños.

Es hora de despertar a esta nueva realidad que acompaña a la globalización”: las superbacterias no saben de fronteras ni respetan los orgullos nacionales.

 

Seguí leyendo

Te Puede Interesar