domingo 22 de marzo de 2026
EDITORIAL

Violencia que discrimina

Por Redacción El Ancasti

De las manos de las redes sociales, la intolerancia parece ganar terreno. Para algunas miradas críticas, Facebook y Twitter, por ejemplo, son herramientas que, montadas en la posibilidad del anonimato, favorecen conductas discriminatorias y agresivas contra grupos con determinadas características sociales, raciales o de orientación sexual.

Otros entienden que, en realidad, lo que las redes sociales hacen es simplemente potenciar las actitudes intolerantes que ya están incorporadas en las conductas de numerosas personas.

Si los comportamientos intemperantes y prejuiciosos son ya una forma larvada de violencia, llevados al extremo devienen un grave problema social, con fuertes connotaciones políticas si además tienen un determinado grado de organización.

Casos de este tipo se registran cada vez con más frecuencia en la Argentina, particularmente en las grandes ciudades. Mar del Plata es uno de los centros urbanos donde la violencia que discrimina ha adquirido niveles alarmantes.

Allí existe una banda neonazi denominada Bandera Negra que desde hace varios años opera en la ciudad, perpetrando ataques de carácter racista y discriminatorios, y suele realizar pintadas con símbolos del nazismo.
Primero fueron episodios aislados, pero el grupo, alentado por cierta impunidad y, según se denuncia, protección política, inició una escalada de hechos violentos. Hubo al principio ataques al monumento de Memoria Verdad y Justicia, en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar, y luego al Centro de Residentes Bolivianos.

Las víctimas fueron más tarde militantes del colectivo LGTB, personas trans e integrantes de organizaciones sociales de Mar del Plata.

Uno de los últimos ataques fue contra Javier Moreno Iglesias, titular de la Asociación Marplatense de Derechos a la Igualdad (Amadi). Iglesias explica la situación extrema que se vive en esa ciudad: "Esto viene de años, de cuando golpeaban a los ‘trapitos’ y los echaban diciéndoles ‘váyanse negros de mierda’, pero la sociedad marplatense no supo leer lo que estaba pasando y en los últimos meses todo se agravó.”

Por suerte, las autoridades han empezado a actuar para desbaratar a este grupo. Tres hombres fueron detenidos en estos días. Uno de ellos sería el jefe de la banda, y además yerno de un dirigente de extrema derecha, Carlos Pampillón, que afronta procesos judiciales por hechos racistas. 

Bandera Negra es sin duda es un caso de intolerancia llevada al paroxismo. Pero el fanatismo que segrega se manifiesta, aun sin este extremismo, en muchos momentos de nuestra vida cotidiana.

Ya se ha dicho en estas mismas páginas que el punto de partida para luchar contra estas prácticas corrosivas de la convivencia social es una toma de conciencia individual.

Es deber de cada uno desarrollar la capacidad de comprender al otro, de desarrollar hábitos de sana armonía con el que es distinto o piensa distinto.Si la intolerancia social es la suma de las intolerancias individuales, la concordancia en el seno de una comunidad será el resultado de la  multiplicación de las conductas inclusivas de cada uno de sus integrantes.

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