El litigio en el radicalismo por el rol que cumplirá el ex intendente capitalino Ricardo Guzmán en las PASO podría terminar en los estrados judiciales, con los riesgos de un impacto negativo en las urnas que semejante situación podría acarrearle a la propuesta del FCS. La alianza que agrupa a los sectores liderados por los precandidatos a gobernador, Eduardo Brizuela del Moral, y senador nacional, Oscar Castillo, propuso a la Junta Electoral que se permita al guzmanismo colgarse como "colectora" de Brizuela del Moral solamente en los distritos donde el eje oficialista haya habilitado "colectoras" dentro de su propio espacio, como es el caso de la Capital, donde el castillo-brizuelismo corre en la categoría de intendente con dos precandidatos, los diputados Raúl Giné y Simón Hernández (h), contra el propio Guzmán. Una habilitación parcial, que implicaría que el guzmanismo solo podría colgarse a la boleta de Brizuela del Moral en las categorías municipales, mientras que sus listas de diputados provinciales y legisladores nacionales se oficializarían sin precandidato a gobernador, esto es, con tracción menguada. Un merengue que a Brizuela del Moral le cierra, pues suma una ventanilla competitiva en el distrito más populoso de la provincia al mismo tiempo que evita una interna frontal y de alcance provincial entre Castillo, su socio principal, y Guzmán. La reyerta entre ambos se circunscribiría a la Capital y por cargos distintos. Habrá que ver qué opina Guzmán, quien ayer consideró que la cuestión debería dirimirse en el terreno político y no judicial.
Obviamente, lo que busca el castillo-brizuelismo es mermar las posibilidades de que el guzmanismo consiga meter gente en la lista definitiva de candidatos a diputados provinciales que surgirá de las PASO. Al margen de lo que Guzmán dijo ayer, en su sector dicen estar dispuestos a llevar la pelea a la Justicia Electoral. Están seguros de que Guzmán se impondrá sobre Giné y Hernández hijo y sobrino, por lo que será el candidato a intendente del FCS que enfrente a Raúl Jalil en octubre. Sin embargo, el voltaje que no merma en la controversia boinablanca podría tener impacto más allá de las PASO, donde una derrota podría precipitar la fuga de votos y el desastre consiguiente. No se sabe hasta dónde están dispuestos a tirar de la cuerda los contendientes, pero hay operaciones para que se medie a nivel nacional. El sector de Guzmán quiere PASO en todas las categorías contra los castillistas, bajo el paraguas de Brizuela del Moral.
El panorama no se le presenta a la UCR propicio para extremar las disputas que podrían balcanizarla. Una de las incógnitas que se develará entre hoy, con la oficialización de las precandidaturas nacionales, y mañana, cuando se haga lo propio con las provinciales, es la participación del Frente Tercera Posición, del que no se conoce más que un puñado insignificante de precandidatos posibles. La participación del partido de Luis Barrionuevo aumentaría las chances radicales, puesto que restaría votos al kirchno-peronismo. Que Tercera Posición se caiga, por lo tanto, es una mala noticia para el FCS. Aunque los barrionuevistas aseguran que se presentarán, la posibilidad parece lejana.
La desaparición del espacio barrionuevista como alternativa electoral explica algunas audacias del armado oficialista, donde la revelación de las listas arrojó sorpresas como la apuesta a la reelección de la intendenta chacarera Natalia Soria, que no tiene precisamente los mejores indicadores en su distrito. Si se considera el peso de los votos de Valle Viejo en el padrón general, parecería que el Gobierno se propone una hazaña a fuerza de puro voluntarismo, o bien se ha resignado en la plaza chacarera a una política de mera contención de daños.