El Capitolio de EEUU aprobó una ley de gastos que evita el cierre del Gobierno
Tras una prolongada disputa entre demócratas y republicanos, el Senado sancionó el acuerdo bipartidista por 1 billón de dólares que ya había votado la Cámara de Representantes.
A horas de que se venza el plazo, el Senado aprobó por 67 votos a favor y 32 en contra el paquete de medidas para financiar la mayoría de las agencias de la burocracia federal en lo que resta del año fiscal 2012 (que abarca de principios de octubre a finales de septiembre). Ahora el texto llegará a la Casa Blanca, donde debe ser promulgado por el presidente Barack Obama
La sanción representa una victoria de la responsabilidad, una victoria para los contribuyentes estadounidenses, dijo el jefe de la comisión de Apropiaciones del Senado, Daniel Inouye.
El acuerdo presupuestario, anunciado el jueves luego de severas pujas interpartidarias, fue posible sólo después de que los republicanos retiraran su exigencia de revertir la flexibilización de viajes y remesas de los cubanoamericanos a la isla, ordenada por el mandatario a principios de este año. Los demócratas también cedieron respecto a nuevas normas para la fabricación de bombillas de luz más eficientes.
Un amplio rango de agencias del Gobierno, incluyendo el Departamento de Defensa, la Agencia de Protección Medioambiental y el Departamento de Estado afrontaban la posibilidad de quedarse sin fondos este fin de semana, puesto que su financiamiento se hubiera agotado sin esta legislación. El proyecto aprobado reduce, no obstante, los presupuestos para la mayoría de las agencias federales, con la excepción del Pentágono.
Los fondos incluyen 915.000 millones de dólares aprobados por la Cámara de Representantes y otros 126.500 millones para operaciones en el exterior, principalmente para el ejército.
La luz verde del Senado al presupuesto se une a la aprobación del acuerdo de mínimos para prorrogar el recorte a las retenciones salariales durante dos meses, que caducaban a final de año. La medida, en espera de aprobación de la Cámara la próxima semana, contiene una disposición en la que los republicanos exigen a la Casa Blanca la aprobación de la construcción de un oleoducto de Canadá al Golfo de México, que promete miles de puestos de trabajo.
Al conocer la noticia, Obama se manifestó satisfecho y confesó tener la esperanza de que el Congreso logre prorrogar aún más el recorte al impuesto sobre la nómina, para no presionar aún más a la clase media estadounidense.