sábado 28 de febrero de 2026
Hospital San Juan Bautista

Médico traumatólogo fue imputado por homicidio culposo

La víctima sufrió un accidente en moto, en 2025. Tuvo una infección, le amputaron parte de una pierna y falleció.

El 10 de marzo de 2025, el motociclista Pablo Nahuel Córdoba (26) sufrió un accidente de circulación y, a raíz de los politraumatismos padecidos, especialmente en una de sus piernas, fue internado en el Hospital San Juan Bautista.

Tras ser sometido a varias intervenciones, murió el 7 de abril como consecuencia de una infección generalizada que derivó en un shock séptico con disfunción multiorgánica.

En este contexto, su madre radicó una denuncia contra el médico traumatólogo que asistió a su hijo por presunta mala praxis. Poco después se constituyó en querellante con el patrocinio legal de los abogados Patricia Valdez y Julio Andrada.

La investigación quedó en manos del fiscal de Instrucción Facundo Barros Jorrat, quien ordenó la realización de una autopsia, el secuestro de la historia clínica y otras medidas.

Con el cúmulo de pruebas producido, recientemente imputó al médico por el presunto delito de “homicidio culposo en calidad de autor”.

Al momento de ser indagado, con el patrocinio del abogado Jorge Bracamonte (h), optó por mantenerse en silencio y no declarar.

Si bien la pesquisa avanzó con celeridad, la madre de la víctima insistió en su pedido de justicia para su hijo, advirtiendo que, lamentablemente, la mora judicial en la tramitación de la mayoría de las causas por mala praxis suele extenderse durante varios años.

El día del accidente, Nahuel se desplazaba en moto junto a su pareja, una joven que también sufrió lesiones, aunque de menor gravedad.

El joven fue ingresado en el servicio de Traumatología del hospital con compromiso del miembro inferior derecho. Días después, la zona lesionada se infectó y la complicación se extendió rápidamente. Córdoba fue sometido a varias cirugías y tratamientos sin éxito, hasta que a fines de marzo le amputaron parte de esa pierna.

"Desde el primer momento dije que mi hijo no murió por el accidente. Le habían hecho unas placas de las cuales salió que mi hijo no tenía huesos rotos, pero sí rotura de ligamentos. Luego le realizaron el toilette y lo entraron al quirófano, donde salió enyesado", comentó la progenitora.

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