Ignoto. Iván Rodolfo López es el titular de la delegación local del PAMI desde el inicio de la era libertaria.
El de Iván Rodolfo López es quizás el caso más extremo de prescindencia política en Catamarca. El resto del elenco enfilado con Javier Milei se caracteriza por sus esfuerzos por ganar visibilidad y defender la gestión nacional aún en lo que resulta claramente indefendible, pero a esta altura resulta notorio la ausencia de cualquier tipo de explicación sobre la situación del organismo que el doctor López comanda desde el advenimiento de la era libertaria.
Es probable que hasta los más informados catamarqueños se pregunten quién es este López. Interrogante comprensible: si es por su desempeño público, los únicos que pueden tener alguna noticia sobre él son los prestadores del PAMI obligados a gestionar que les paguen y les actualicen los aranceles.
Agraciado por el dedo nacional, el hombre está al frente de la delegación catamarqueña de la obra social de los jubilados debido a que quien iba a ocupar el puesto, Horacio Almada, que fue candidato a diputado nacional de La Libertad Avanza en 2023, murió antes de poder jurar.
Desde aquella carambola del destino y la burocracia que lo sentó en el sillón de la Unidad de Gestión Local (UGL) a fines de marzo de 2024, López ha hecho del mutismo una disciplina y del perfil bajo un búnker inexpugnable. Mientras sus pares de militancia o de oportunismo se trenzan en debates radiales y ensayan encendidas defensas del implacable ajuste fiscal, el director del PAMI local optó por replegarse en las sombras de la gestión administrativa. Imposible no remitirse a “Las puertitas del señor López”, genial historieta pergeñada por Carlos Trillo y Horacio Altuna durante la dictadura militar. Para escapar de una realidad agobiante, el señor López abría una puerta y accedía a historias más amables, pero el recreo se le terminaba siempre y terminaba retornando a su mediocre y cruel rutina. Así ha de pasarle a este epígono libertario: por mucho que pretenda esconderse en el anonimato mientras cobra el suculento sueldo, el desfinanciado PAMI no desaparecerá.
La gestión del PAMI de Catamarca no tiene quien la defienda ni la justifique. Nadie cubre el vacío que deja Iván Rodolfo López. La gestión del PAMI de Catamarca no tiene quien la defienda ni la justifique. Nadie cubre el vacío que deja Iván Rodolfo López.
El mutismo de López resulta todavía más estridente cuando se la contrasta con el paisaje de desborde y zozobra que envuelve a los afiliados de la provincia y la metástasis de reclamos de los prestadores.
Se apilan las deudas con prestadores y farmacias, se suspenden servicios, se restringe la asistencia a los pobres jubilados. La asfixia financiera de la obra social genera un efecto dominó que termina impactando de lleno en las arcas del Estado provincial. Al retraerse la cobertura en el sector privado y multiplicarse las trabas burocráticas para acceder a insumos básicos o prótesis, la demanda se traslada de manera automática a la red de hospitales públicos de Catamarca. Las guardias y los consultorios estatales terminan absorbiendo a los jubilados que el sistema nacional eyecta, sobrecargando una estructura provincial que ya sufre sus propios embates presupuestarios. Sobre este fenómeno, López tampoco dice una palabra.
El contraste con el resto del ecosistema libertario de la provincia es total. Los referentes locales de la Libertad Avanza y sus aliados satelitales compiten a diario por ver quién es más devoto de las directivas de la Casa Rosada, pero hay que señalar un detalle: ninguno cubre el vacío político que deja la deserción del discreto López en un universo tan castigado por las políticas nacionales como el de los jubilados.
El silencio le ha servido hasta ahora al funcionario como un eficaz escudo protector para eludir el costo político del ajuste, pero en el plano de la representación institucional, deja al descubierto un vacío de poder y de explicaciones que los jubilados catamarqueños, atrapados en la incertidumbre de su salud, padecen todos los días.
La pregunta sigue flotando en el aire de una gestión que prefiere no dar la cara: a fin de cuentas, ¿qué es de la vida de López?