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Cara y cruz

La Nación apura el tranco

8 de noviembre de 2025 - 01:10

Las reuniones que el aún no asumido ministro del Interior Diego Santilli mantuvo ayer con los gobernadores Raúl Jalil e Ignacio Torres, de Chubut, abren la ronda de tratativas de la Casa Rosada para restaurar las relaciones con las provincias tras los cortocircuitos de la campaña.

La gestión libertaria acelera los trámites para aprovechar la inercia del triunfo obtenido en las elecciones en tren de construir y afianzar un sistema de vínculos institucionales razonable que le permita avanzar en su programa.

Previo al inicio de los tanteos, apenas cuatro días después de su inobjetable victoria, Milei protagonizó un encuentro en la Casa Rosada con 20 de los 24 gobernadores del país, acompañado por la totalidad de su gabinete. Fue una demostración de poder enfatizada con la visible ausencia de los cuatro réprobos kirchneristas, con el bonaerense Axel Kicillof a la cabeza.

La etapa de Diego Santilli en el Ministerio del Interior se abre con reuniones con los gobernadores por separado. La etapa de Diego Santilli en el Ministerio del Interior se abre con reuniones con los gobernadores por separado.

Digeridas euforias y decepciones, sin embargo, quedó en evidencia que el accidentado proceso que consagró a Milei como único líder competitivo a nivel nacional frente a una oposición fragmentada se desarrolló en su último tramo impregnado por presagios de desastre. Que la administración libertaria fuera salvada de la catástrofe por la intervención de los Estados Unidos marcó deficiencias políticas que los rescatistas se encargaron de explicitar por si hacía falta.

Milei empoderó a su hermana Karina y reorganizó el gabinete para revertir las omisiones de la primera etapa de su mandato. Junto al Jefe de Gabinete Manuel Adorni, ojos y oídos de Karina, Santilli inicia las conversaciones en este sentido.

Después de Torres y Jalil, el lunes les toca al sanjuanino Marcelo Orrego y al cordobés Martín Llaryora; el miércoles a Gustavo Sáenz, de Salta.

Cada mandatario será recibido y planteará sus inquietudes por separado. Hecha y difundida la foto para ilustrar la admisión generalizada de la derrota, llega el momento de las efectividades conducentes.

La sanción del Presupuesto Nacional 2026, tras dos años de funcionar con presupuestos prorrogados, es una meta compartida por Nación y provincias. A Milei le servirá para enviar una señal de buen funcionamiento institucional, a los gobernadores para ganar previsibilidad y restringir los márgenes de discrecionalidad del poder central.

Entre estas dos ventajas que los interlocutores esperan obtener hay mucho para negociar.

Los gobernadores, como se recordará, consiguieron antes de las elecciones sancionar leyes para coparticipar la totalidad de los Aportes del Tesoro Nacional y la mayor parte del Impuesto a los Combustibles.

Han perdido mucho terreno en el Congreso como para resistir los vetos de la Presidencia, pero de todas maneras la discusión del reparto de los recursos fiscales es central y se proyecta sobre el resto de los temas que el oficialismo pretende sacar, como las reformas laboral y tributaria.

Jalil planteó ayer, además de las obras públicas, la necesidad de ofrecer alguna solución al sector textil acosado por la apertura de las importaciones. También pidió apoyo para su programa de generalizar la jornada extendida a todo el sistema educativo provincial y reactivó las tratativas para que la Provincia se quede con el control de YMAD, un trámite que quedó a medio camino.

La Nación apura el tranco con la intención de cerrar compromisos con cada mandatario antes de que se renueve el impulso a la regionalización y cobren fuerza ligas como la del Norte Grande.

A dos años de irrumpir, tras un traumático medio término, el orden libertario empieza a tender sus vectores.

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