miércoles 28 de enero de 2026
Editorial

Jubilaciones: aumentos que no alcanzan

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficializó la primera actualización de haberes para febrero: las jubilaciones y pensiones tendrán un incremento del 2,85%, atado a la inflación de diciembre. Con este ajuste, la jubilación mínima quedará en $359.254, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanzará los $287.403. El gobierno proyecta en el Presupuesto 2026 un aumento acumulado del 5% por encima de la inflación anual. Si bien los números pueden ser presentados como un “alivio” para los adultos mayores, lo cierto es que este sector sigue siendo el más golpeado por la actual situación económica.

Así por ejemplo, la Defensoría del Pueblo porteña destaca que la canasta básica para adultos mayores en noviembre de 2025 alcanzaba los $1.359.675. Una persona mayor de 75 años que vive sola necesita al menos $746.271 mensuales para cubrir gastos esenciales: alimentos ($499.166), servicios del hogar ($449.600), salud ($149.750) y bienes personales ($204.583). Frente a estos números, la jubilación mínima más el bono de $70.000 apenas suma $429.254. Es decir, cubre el 31,5% de la canasta para adultos mayores. Menos de un tercio.

Por su parte, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) da cuenta de cuánto perdieron los jubilados desde diciembre de 2023. En este sentido, los jubilados con haber mínimo más bono acumularon una pérdida de poder adquisitivo del 13,8% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025. En términos concretos, perdieron el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre 2023. El principal responsable de esta caída no es la fórmula de actualización, sino el bono: congelado en $70.000 desde marzo de 2024.

Lo cierto es que mientras los indicadores macroeconómicos puedan mostrar señales de recuperación, la realidad cotidiana de los jubilados argentinos cuenta una historia muy distinta. A la par de los aumentos de haberes que no permiten cubrir ni la mitad de la canasta básica para adultos, los aumentos de medicamentos, alimentos y servicios públicos parecen no tener techo.

Un aumento del 5% anual por encima de la inflación, si efectivamente se concreta, podría representar un avance, pero sigue siendo insuficiente para cerrar la brecha acumulada que el Gobierno nacional no parece interesado en achicar con tal de no afectar el déficit cero que tanto defiende.

Según el INDEC, el 10,8% de los jubilados, más de 660.000 personas, están bajo la línea de pobreza, aunque esta cifra es cuestionada por organizaciones especializadas que estiman números significativamente mayores al considerar gastos específicos de adultos mayores como medicamentos y atención médica. Sea cual sea la cifra exacta, la conclusión es la misma: son personas que trabajaron toda su vida y hoy deben elegir entre comer o comprar remedios.

Hoy el Gobierno nacional festeja los números de la macroeconomía, pero lo cierto es que esa supuesta mejora no llega a una parte de la sociedad que sigue esperando poder vivir su vejez en paz, sin la angustia diaria de no saber cómo llegar a fin de mes.n

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