martes 29 de noviembre de 2022

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Córdoba Gandini, la escribana denunciada en la causa Adhemar Bacchiani

Sus libros tienen actas intercaladas de operaciones incompletas con firmas de Bacchiani, sin contrapartes. Alejandro Segli, presidente de la FEC, reclama derechos sobre Wika Club.

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De acuerdo a una denuncia penal radicada por el empresario Cristian Guillou, la escribana Joaquina Córdoba Gandini sería una pieza central en el dispositivo de estafa de Edgar Adhemar Bacchiani, a favor de quien habría manipulado los libros notariales para permitirle, entre otras cosas, insolventarse en forma fraudulenta.

El rol de la notaria, que fue denunciada penalmente en junio como “pocera” de Adhemar Capital por una acreedora, comenzó a ser indagado a partir de una presentación que la expareja y socia de Bacchiani, Celeste Zaraive Garcés Rusa, interpuso en la causa federal, para oponerse a un pedido de prisión domiciliaria del “trader”.

La mujer incorporó a esta nota el proceso de divorcio que inició a su exesposo y padre de su hijo, en el que asegura que éste transfirió propiedades a “testaferros” y que la escribana Gandini se negó a proporcionarle la lista de las transacciones, pese a que se las solicitó a través de una carta documento.

En este marco, el fiscal Federal Santos Reynoso requirió el 7 de julio, el secuestro de los libros de actas de registro de firmas de la escribanía Gandini, debido a las “serias sospechas que Bacchiani habría realizado maniobras tendientes al desapoderamiento de su patrimonio y la ocultación del mismo mediante terceras personas”.

La maniobra

Los libros contendrían actas incompletas intercaladas entre las normales, firmadas solamente por los representantes de Adhemar Capital y con los adquirentes o contratistas en blanco, por transacciones hipotéticas fechadas desde fines del año pasado.

Los escribanos deben registrar las operaciones de las que dan fe con fechas perfectamente correlativas y es justamente por eso que existen los libros de actas.

Al dejar folios con datos faltantes, la banda Bacchiani podría haber asentado operaciones con fechas anteriores a la que sus bienes quedaron inhibidos por la Justicia, sostuvo Guillou.

Esto es: desprenderse de bienes que pudieran ser reclamados por sus acreedores a favor de “testaferros”, o bien satisfacer reclamos transfiriendo los bienes malhabidos.

Hay hasta transferencias de automóviles.

En nombre de la empresa Adhemar Capital, firmaban Bacchiani, Garcés Rusa, José Blas y Alexis Sarroca, todos imputados en la causa. Las contrapartes están en blanco.

En varias de las operaciones registradas, el nombre del adquirente aparece con caligrafía distinta, lo que induce a sospechar que se introdujo con posterioridad.

La disputa por "Wika Club"

Las actas notariales salieron a la luz a raíz de otra causa, civil, conectada con la saga: la de Wika Club, cuya propiedad Edgar Bacchiani le disputa al empresario Cristian Guillou desde principio de año.

El ingreso de Segli

A fines del mes pasado, el empresario y presidente de la Federación Económica de Catamarca (FEC), Alejandro Segli, se presentó en la Justicia reclamando los derechos sobre Wika, en base a un boleto de compraventa celebrado con Bacchiani el 17 de febrero pasado, que se asentó en los libros de la escribana Córdoba Gandini. La irrupción de Segli en el expediente fue sorpresiva.

Para el 17 de febrero en que se habría realizado la operación inmobiliaria, Guillou ya había retomado la posesión de Wika, aduciendo que Bacchiani no le pagaba las sumas que se había acordado.

Bacchiani lo había denunciado por usurpación y la Justicia había dictado la medida de no innovar. La polémica era pública y notoria.

Según Segli, Bacchiani le entregó Wika como parte de pago de 300 mil dólares de unas aberturas que le había comprado.

Al quedar expuesto públicamente el conflicto por Wika, Guillou explicó que la negociación por el predio inició a principio del 2021 y que se pautó un plan de pago en cuotas.

Informó además que en un primer momento el valor fue adecuado al precio del bitcoin y que luego se decidió modificarlo en función del precio del dólar.

El pago final estaba previsto para el día 25 de febrero.

El empresario esgrimió además, un acta del 18 de febrero en la que Córdoba Gandini acreditaba que un sereno de Wika, identificado solamente con el apodo de “Chafa”, les permitió el ingreso al predio del local nocturno, ubicado en inmediaciones del dique El Jumeal.

El documento está firmado por Segli y Córdoba Gandini y dice expresamente que “por el señor Bacchiani, no hay terceros ni oposiciones”.

No hay firma de “Chafa”, quien resultó ser Ramón José Oliva, que desmintió en una exposición policial lo garantizado por Córdoba Gandini.

Aseguró por el contrario que, al advertir que una mujer y dos hombres habían ingresado al predio de Wika, los echó.

La denuncia penal de Guillou es además contra Bacchiani y Garcés Rusa.

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